Daniel Casanova

La Empresa de Lavar Pies.

La Empresa de Lavar Pies. Juan 13: 1-17

Jesús sabía que la hora de su muerte se acercaba, sabía que Judas se había dejado tentar por el diablo para entregarlo. También sabia, que uno de los grandes ‘defectos’ de sus discípulos era la falta de humildad.

Jesús estaba sentado con sus discípulos en la mesa cuando de repente se levantó, se quitó su manto, tomó una toalla y se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, y a enjuagarlos con su toalla.

El ofrendar por agradecimiento es poderoso. El servir con humildad es de igual de poderoso.

Sin embargo, se puede servir por:

  1. Contienda: Para hacer lucir mal a otra persona.
  2. Vanagloria: Para lucir bien ante los demás.
  3. Lástima. Para hacer lucir inferior al necesitado. La lastima humilla cuando hace un favor. La lastima y la compasión se parecen, pero no son lo mismo.

Jesús le dijo a sus discípulos tres cosas importantes:

1, v.7 Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después.

¿Cuándo es ese después? Cuando se dejarán controlar por el Espíritu Santo.  

  1. v.8 Si no te lavaré, no tendrás parte conmigo.

Jesús lavó los pies a sus discípulos para dar a entender la purificación espiritual de su alma, limpieza de la contaminación del pecado.

Esto es obvio por su conversación con Pedro. (vv.6-11)

Es necesario estar listo espiritualmente para servir físicamente a los demás, sino todo se convierte en “activismo”, que, llevado por el orgullo, culmina en la exaltación del ayudador más que del ayudado.

  1. v. 10El que está lavado, no necesitasino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

Dos cosas que Jesús deja claro: (1) No todos los que estaban ahí presente, estaban limpios. (2) Aquellos que estaban limpios completamente, hay pequeñas cosas que necesitan arreglar.

Los pies es símbolo de: (1) Obediencia, (2) Andar, seguir las pisadas. (3) Caminar, el diario vivir. ‘andar en el Espíritu’. Significa dejar guiarse por el Espíritu Santo diariamente.

  1. Jesús a través de este acto les demostró una vez más lo que había dicho con palabras.

Mateo 11:29-30. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mateo 20:28 “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”

CARACTERÍSTICAS DE UN SIERVO HUMILDE.

  1. La tarea no afecta su dignidad.

La estima propia no está en la labor que desempeña; sino en la persona a quien le sirve.

Sirvo a Dios, por lo tanto, no me siento mal tratado ni humillado.

Las personas no hacen ciertos trabajos o no van a ciertos lugares porque no son de su categoría. Creen perder poder, posición, reputación si hacen esto o aquello.

 Jesús sabía su posición (Vino de Dios y a Dios va) Todo lo que hiciese sin importar la categoría o naturaleza de las cosas, no le quitaría a Jesús su posición.

El creyente debe servir a los demás sin pensar en que va a perder algo, o que va a hacer el ridículo o que va a quedar en vergüenza. Al contrario, el creyente debe seguir el ejemplo de Jesús y demostrar por su buen servicio y buena voluntad que está dispuesto a todo para servir a su prójimo para levantar el nombre de su Maestro.

  1. El resultado no afecta su gozo.

La actitud positiva no depende de la recompensa o reacción humana, sino en la promesa de Dios.

  1. Las personas a veces son ingratas, y no nos agradecen lo que hacemos por ellas
  2. Las personas ignoran lo que nos costó servirle… y por eso, no aprecian lo que hicimos por ellas.
  3. Dios prometió, recompensarnos por nuestro servicio. Todo servicio hecho para Dios, Él lo recomenzará.

Cuando se hace un servicio en nombre del Señor, no importa el resultado porque la recompensa viene de Dios.

  1. No busco servir en los ministerios más visibles.

El diablo puede tentarnos con la soberbia, el orgullo o la superioridad, y eso nos puede llevar al pecado de pensar que somos más que otros, que valemos más que otros. Pero para que esto no suceda, debemos tener presente las palabras de Jesús en Marcos 9:35 “Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”

Jesús fue claro en la enseñanza a sus discípulos y a su iglesia al lavar los pies de sus discípulos Juan 13.14-16 “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió”

Como no se busca ser el protagonista, no le importa ser el último.

  1. El humilde cuando tiene gozo sirve, y cuando sirve lo hace con gozo.

Romanos 12:11-12 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”

“Cuando sirvo lo hago con gozo”

  1. El humilde sirve con sentido de propósito.

Servir a Dios es una bendición y debemos hacerlo con ganas, con fervor, con gozo y siempre acompañado de la oración.

Fuimos creados para servir, Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”

No somos salvos por buenas obras, sino para hacer buenas obras. Para servirle a Dios.

—- “Sirvo porque quiero que las personas vean a Cristo en mi”

  1. El humilde ‘sigue las instrucciones’; no crea sus propias reglas.

Jesús lavó los pies a sus discípulos para darnos ejemplo (vv.12-17)

Jesús se tomó el tiempo para explicarles lo que acaba de hacer y les pregunta “Sabéis lo que os he hecho?

Si es Señor de nuestras vidas, debemos rendir nuestra obediencia e iniciativa a É.

Ellos tuvieron que esperar a que Jesús terminara de lavarles los pies a todos antes de que les explicara el por qué lo hizo.

Les probó su paciencia y capacidad de estar quietos y esperar a que Jesús terminara su labor.

Jesús estaba enseñando a ver obrar a Dios.

Aunque no entendamos qué es lo que Dios hace y por qué, debemos hacer lo que ÉL hace o nos manda a hacer. Por algo es EL SEÑOR de nuestras vidas.

Lo que cuenta es la obediencia, no la inteligencia.

Jesús impone el ejemplo… v.14, “si yo siendo El Señor lo hago, con cuanta mayor urgencia deben hacerlo ustedes?…

Los niños, ven a los adultos hacer algo, y ellos cree que: también lo pueden hacer, y (2) que es fácil. Pero, cuando le das que traten, se cansan rápidamente, se dan cuenta que no es tan fácil, y dejan el trabajo a medias.

-“Sirvo donde seré útil, no donde a mí me gusta.”

Conclusión:

  1. El cristiano tiene la orden de lavar los pies a los demás.
  2. El cristiano debe servir al Señor con humildad.
  3. El servicio que se hace con humildad bendice dos veces: la bendición de la ayuda en el momento y la sensación agradable y saludable que deja el servicio recibido.
  4. No hay trabajo pequeño cuando se trata de servir al Señor. Todo trabajo es un privilegio para cuando se hace para nuestro Dios.