Daniel Casanova

Bendecidos para bendecir

BENDECIDOS PARA BENDECIR

¿Somos naturalmente dados a ayudar a los demás? , ¿A entregar lo nuestro a la causa de otros?,  ¿A desprendernos de lo que atesoramos?

El egocentrismo nos hace infelices. Cuando la atención se vuelca hacia el “Yo”, se acaba haciendo un doble daño: a los demás, mientras se les pasa por encima, y a uno mismo, porque a la postre se queda solo.

¿Qué es la generosidad? Dar y darse sin esperar nada a cambio. Generosidad es pensar y actuar hacia los demás, hacia afuera. No hacia adentro.

Dice la Biblia en el libro de Proverbios, “Hay gente desprendida que recibe más de lo que da, y gente tacaña que acaba en la pobreza. El que es generoso, prospera; el que da, también recibe (Proverbios 11:24-25, Dios Habla Hoy).

Y ya en el Nuevo Testamento, Pablo nos dice, “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,  el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.” (2 Corintios 1:4).

Entonces es un principio bíblico, que somos bendecidos, para que seamos de bendición. Esa es precisamente, la razón por la que estamos en este mundo: para bendecir.

La madre que cocina, limpia la casa y además va a trabajar; el padre que duerme solo cinco o seis horas diarias para dar el sustento a sus hijos; el amigo que ayuda a un amigos cuando tiene problemas, son actos aunque silenciosos, heroicos, de generosidad. A veces es más fácil hacer un acto grandioso de generosidad, que darnos a los demás discretamente sin obtener ningún crédito,  porque tendemos a buscar el propio brillo, la propia satisfacción, el prevalecer sobre los demás.

Dar sin esperar nada a cambio, volcarse a los demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad.  La generosidad es la llave que abre la puerta de la amistad, es una semilla que siembra el amor, y puede ser la luz que nos saque del oscurantismo materialista dentro del cual, muchos de nosotros estamos viviendo en la más negra de las ignorancias.

Una persona generosa se distingue por:

  • La disposición natural e incondicional para ayudar a los demás sin hacer distinciones.
  • Resolver las situaciones que afectan a las personas según sus posibilidades, o buscar los medios para lograrlo.
  • La discreción y sencillez con la que actúa, apareciendo y desapareciendo en el momento oportuno.

Dad y se os dará, medida buena, apretada y rebosante darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Lucas 6:38