Daniel Casanova

Las tres cosas que hace Cristo en favor del Cristiano

Ayer, estudiábamos que Cristo con su muerte y resurrección nos da una nueva posición ante Dios, y desde esa posición, nos da la posibilidad de agradar a Dios. Hoy miraremos la tercera ventaja de estar en comunión estrecha con Cristo.

El corazón humano está en enemistad contra Dios, como la Biblia dice: «Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.» (Romanos 8:7).

  1. Por último, cuando Pablo dice ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Y contesta que Cristo, porque Cristo nos garantiza la Victoria

Romanos 8:35.  «¿Quién nos separara del amor de Cristo?. »

Ver. 37. «antes estas cosas somos más que vencedores»

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”» 2 Timoteo 1:7

Dios sabía que no podría vivir en conformidad a los mandamientos, pero el hombre pensaba que sí podía.

Si yo tengo un hijo, y hay una pesada maleta que él cree que puede llevar, ¿cómo puedo demostrarle que no puede?

Dándole una oportunidad para que lo intente. Israel pensaba que podría cumplir las demandas de Dios, porque dijeron: «Todo lo que Jehová ha dicho, haremos.» (Éxodo 19:8).

Aunque las intensiones eran buenas, carecían de la fuerza de voluntad para ‘agradar’ a Dios cumpliendo las leyes y mandamientos. Los israelitas fracasaron miserablemente, como ha sucedido con todos nosotros. Por lo tanto, el hombre que confía en su fuerza está en gran problema. Tiene que depender de Dios en todo momento.

«El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios» (Romanos 8:16).

La Biblia nos da la explicación. Es una bendición para nosotros saber que Dios no sólo ha perdonado nuestros pecados, sino que también nos ha traído a una nueva posición delante de Él. La Escritura nos explica lo que Él ha hecho en relación con aquella vieja naturaleza pecaminosa que todos recibimos por nuestro nacimiento natural, y cómo Él nos ha dado una nueva naturaleza con nuevos deseos, a fin de que podamos caminar delante de Él en santa libertad.

Colosenses 3:3-4: «Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria

Romanos 6:6: «Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él… a fin de que no sirvamos más al pecado

En la cruz del Calvario el Señor Jesús no sólo llevó mis pecados, sino que Su muerte fue el fin de mi posición delante de Él como hijo de Adán. He muerto a aquella posición, y he entrado en una nueva posición delante de Él mediante la resurrección del Señor Jesús (Romanos 6:9-11).

Podemos presentar los miembros de nuestros cuerpos para que hagan lo que el «hombre nuevo» quiere hacer, cosas que agradan al Señor. Aquí se debe decir que si no tienes ningún deseo de agradar al Señor no eres en absoluto un creyente, porque si has nacido de nuevo tienes dentro de ti la misma vida de Cristo. ¡Ah, tú dirás, en ocasiones quiero hacer lo que está mal! Pero no es la nueva vida la que quiere hacer lo que está mal, sino que se debe a que estás dejando al “viejo hombre” (el antiguo ocupante) mostrar actividad. Dios dice: “Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro“.

El «viejo hombre» no tiene ya derechos algunos en el cuerpo. Dios dice que estamos muertos al pecado, y así leemos en 2 Corintios 4:10: «Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.»