Daniel Casanova

Moisés en el monte Sinaí.

En el capítulo 24 del libro de Éxodo, está la historia de Moisés cuando se acercó a Dios y entró en Su Gloria.
El Señor le dijo a Moisés:
—Sube con Aarón, Nadab y Abihú, y con setenta de los ancianos de Israel, al lugar donde yo estoy; pero quédense a cierta distancia, y arrodíllense allí. Sólo tú podrás acercarte a mí; los demás no deberán acercarse, ni la gente subirá contigo.
Moisés subió a la mitad del monte con Aarón, Nadab, Abihú y setenta ancianos de Israel. Allí vieron al Dios de Israel: bajo sus pies había algo brillante como un piso de zafiro y claro como el mismo cielo. Dios no les hizo daño a estos hombres notables de Israel, los cuales vieron a Dios, y comieron y bebieron.
Moisés y los que con él estaban hubieran podido pensar que aquella experiencia a mitad del monte era la gloria, pero había algo más. Aquella experiencia a la mitad del monte, no era la intimidad con Dios.
El Señor quería llevar a Moisés a una experiencia más profunda y le dijo:
—Sube a la cima del monte, donde yo estoy, y espérame allí, pues voy.
Moisés subió al monte de Dios, solo con su ayudante Josué y dejando a los demás allí con la siguiente instrucción:
—Espérennos en este lugar, hasta que regresemos.
Pero, estos que estaban a mitad del monte, no esperaron mucho, se cansaron de esperar al regreso de Moisés, y bajaron a donde estaba el pueblo.
«Entonces Moisés subió al monte y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días: y al séptimo día llamó a Moisés en medio de la nube. Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.» (Éxodo 24:15-17).
Moisés subió hasta la cima del monte, y allí, tuvo que esperar durante seis (6) días, sin que pasara algo. Solo el deseo de ser obediente impulsaba a Moisés a estar allí, porque al parecer nada sucedía durante seis días.
Dice la Biblia que, al séptimo día llamó a Moisés en medio de la nube. Su espera en obediencia produjo resultado maravilloso. ¿Por qué Moisés tuvo que esperar seis (6) días? Aquí hay un principio espiritual muy válido, si queremos entrar en la intimidad con Dios, “Dios es soberano; es en Su tiempo cuando Él se manifiesta. No es cuando nosotros queremos, es cuando Él quiere.”
Otras lecciones son:
Primero, Moisés fue de Gloria en Gloria.
Segundo, es necesario esperar el tiempo de Dios, porque El es soberano.
Tercero, Dios bendijo a Josué por esperar a Moisés cuarenta días, en el monte. Josué no regreso al pueblo al pie de la montaña. El fue fiel a esperar, sin saber que iba a suceder. Dios honró la vida de Josué por su fidelidad.
Después más adelante en Éxodo 33:18-23, esta otro relato de Moisés y la Gloria de Dios:
«Él [Moisés] entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y [Dios] le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro»”.
Es interesante notar cómo Moisés le dice a Dios que quiere ver su gloria. Y Dios le responde, te mostraré «todo mi bien… y proclamaré el nombre de Jehová.»
Mi bien: literalmente «mi hermosura» o «mi excelencia». La versión de los setenta se traduce como «mi gloria».
Sigamos viendo lo que dice el texto para descubrir en realidad a qué se refiere cuando dice: «todo mi bien… y proclamaré el nombre de Jehová»:
También, en Éxodo 34:5-7 «Y Jehová descendió de la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación».
He aquí la gloria, el nombre de Jehová, que no es otra cosa que EL CARÁCTER de Dios. Su infinita «misericordia» (que en realidad significa amor en el original), su justicia perfecta, todo lo que encierra su carácter. Dicho de otro modo, cuando Dios está revelando Su gloria, está mostrando su carácter al hombre.
La gloria de Dios en el libro de Isaías
Isaías tiene una visión de la gloria de Dios. Esa visión le dio una idea clara de lo que representaba. Algo tan sublime y bello llegó a ser tan personal en la vida de Isaías.
«Yo Jehová, este es mi Nombre, y a otro no daré MI GLORIA, ni MI ALABANZA a esculturas…Den GLORIA a Jehová y anuncien SUS LORES en las costas (Isaías 42:8-12).
«Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, MÍO eres tú…todos los llamados de MI NOMBRE; para GLORIA MÍA los he creado, los formé y los hice.» (Isaías 43:1-7).
«Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y MI siervo que yo escogí, para que ME conozcáis y creáis, y entendáis que Yo mismo SOY; antes de MÍ no fue formado Dios, ni lo será después de MÍ. Yo, yo Jehová, y fuera de MÍ no hay quien salve. Yo anuncié y salvé e hice oír y no hubo entre vosotros Dios ajeno. Vosotros, pues, sois MIS testigos, dice Jehová, QUE YO SOY DIOS.» (Isaías 43:10-12).
«Este pueblo he creado PARA MÍ; MIS ALABANZAS publicará.» (Isaías 43:21).
«POR MÍ, POR AMOR DE MÍ MISMO lo haré, para que no sea amancillado MI NOMBRE, y MI HONRA no la daré a otro.» (Isaías 48:11).
Todas las palabras en mayúsculas son para enfatizar los aspectos antes mencionados sobre la gloria de Dios.