Daniel Casanova

Resumen sobre la Gloria de Dios.

¿Qué es la gloria de Dios? y ¿Cómo se manifiesta en los hombres?

La gloria de Dios se describe en lenguaje humano como «resplandor», como una «luz blanca» más fuerte que la luz del sol.

Es necesario tener un concepto claro de Dios para poder dirigirnos a Él en oración de la forma correcta. Porque:

  • Todo comienza con la gloria de Dios. Cuando Dios hace algo nuevo en relación con el hombre, lo primero que El hace es mostrarle Su gloria. Todo acontecimiento importante en la vida del pueblo judío en el Antiguo Testamento comenzó con la revelación de la gloria de Dios.

Veamos algunos pasajes bíblicos que nos hablan de la gloria de Dios.

Éxodo 24:17. La gloria de Jehová era como fuego abrasador.

Éxodo 40:34. La gloria de de Jehová lleno el tabernáculo.

1 Reyes 8:11. Los sacerdotes no pudieron ministrar por causa de la gloria.

Juan 1:14. Vimos su gloria.

Lucas 2:8. Aparecieron ángeles a los pastores; y  la gloria del Señor  los rodeó de resplandor.

Mateo 16:27. El hijo del hombre vendrá en gloria.

Mateo 19:28. El trono de su gloria.

Juan 17:5. La gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

Apocalipsis 5:12. El Cordero que fue inmolado es digno de tomar la honra y la gloria…

  • Todo lo que existe en la creación es para la gloria de Dios.
  • El cristiano debe buscar conocer acerca de la naturaleza de Dios y de su gloria; y sobre todo, el conocimiento que cristiano es una vasija donde la gloria se proyecta a los demás personas.
  • Todo cambio importante en el hombre comienza con un claro entendimiento sobre la gloria de Dios. El transformación espiritual comienza cuando creemos en el amor y majestad de Dios y que nos da el poder para cambiar.

Salmo 19:1. Los cielos revelan  la gloria de Dios.

Si la naturaleza inanimada revela la gloria de Dios, mucho más nosotros tenemos la responsabilidad de hacerlo.  Jesús nos ordenó revelar la gloria de Dios. En el evangelio de Mateo, Él nos dice: «Vosotros sois la luz del mundo.» (Mateo 5:14). Y esa luz, ¿Qué es?

El cristiano no puede ser luz por sí mismo; no tiene la capacidad de producir luz. Por lo tanto, no piense que es su responsabilidad producir la luz.  Usted no es la fuente de luz; usted solo puede revelar la luz, la gloria de Dios, que reside en su interior. La palabra revelar  significa «correr el velo», «dejar ver». Para que el mundo pueda ver la luz de Cristo en nuestra vida, el velo de nuestra naturaleza humana tiene que correrse y nuestros pecados tienen que echarse a un lado. Esas dos cosas no las puede hacer con sus esfuerzos. Tiene que depender de Dios; aun en palabras más especificas, acercarse cada día más a Dios a través de su tiempo devocional.  Nunca podremos reflejar la luz de Dios en nuestra vida sin intimidad con El.

Las siguientes verdades son importantes:

  • Primera verdad, el cristiano entiende que la tierra tiene que llenarse del conocimiento de la gloria de Dios.
  • Segunda verdad, el cristiano comprende que tiene parte en el plan de Dios, para hacerle saber al mundo de esa gloria; tiene que ser luz en medio de las tinieblas.
  • Tercera verdad, el cristiano entiende que el pecado de la desobediencia es la cortina, o velo que impide que la luz de Cristo se manifieste en su vida. Entonces decide ser obediente; pero como no puede ser obediente con sus propias fuerzas, debe buscar la intimidad con Dios. Por medio de Cristo resucitado y vivo encontramos el poder. Él mismo lo dijo: «Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, (el que pasa tiempo conmigo), no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»
  • Cuarta verdad, empieza a pasar tiempo en comunión con Cristo, la luz verdadera, la fuente de luz. Eso va a garantizarle que su estilo de vida sea transparente, y que reciba la luz que necesita dar.
  • Quinta verdad, a medida que pasa tiempo con la luz, empieza a correr el velo de su humanidad, y se va manifestando la luz. El comportamiento de la luz de Cristo en la vida del cristiano es como sigue: a más obediencia, más luz. Por esa razón la marca del discípulo de Cristo es la obediencia, no hay otra. Todas las demás, el amor, la humildad, la capacidad de perdonar se desprenden de la obediencia. A través de la obediencia, conocemos a Dios. 1 Juan 2:1-6.