Daniel Casanova

Caracteristicas de los niveles de Intimidad con Dios. (II)

PARTE II

Ayer estuvimos estudiando tres conceptos sobre los niveles en la intimidad con Dios. Primero,

Los niveles de intimidad no son niveles cronológicos; no tienen nada que ver con el tiempo de haber nacido de nuevo, ni con el conocimiento bíblico que la persona pueda tener. Segundo, no hay periodo de tiempo específico para cada nivel; ni son niveles en secuencia.   Esto quiere decir que, las personas no tienen que pasar por uno para llegar al otro.

Tercero,  una vez que usted pasa de un nivel a otro, puede regresar al nivel anterior si vuelve al comportamiento anterior.

Hoy vamos a estudiar las últimos dos conceptos.

  1. Cada persona es diferente.

Los principios son universales, pero la forma de Dios tratar con sus hijos son únicas. Los niveles de intimidad no son niveles alcanzados por todo el mundo de la misma manera y al mismo tiempo después de convertido. Sería un error pretender que todos maduran espiritualmente al mismo ritmo y de la misma forma.

Unos llegan con una simple invitación, como Zaqueo, otros llegan, como Saulo de Tarso, con un fuerte resplandor de Su gloria, y otros tras una fuerte crisis espiritual como Pedro. ¿Y que me dice de Jonas?

No podemos pretender que todos los cristianos van a tener la misma experiencia y de la misma forma. Dios tiene muchos hijos, y cada hijo es diferente. No hay dos personas iguales; los principios se mantienen, pero las vivencias y su proyección en la vida son diferentes. El desafío para la iglesia es reconocer que todas las personas no están en el mismo nivel y por lo tanto debe crear niveles de crecimiento porque hay niveles de necesidades diferentes.

Por ejemplo, a veces organizamos el ministerio de educación en la iglesia por edades, o por los años de convertidos del creyente. Seria más efectivo, organizar la enseñanza según los niveles de intimidad con Dios. Con frecuencia, te encuentras a cristianos recién convertidos con mas sed y hambre por conocer a Dios, que cristianos con muchos años en la iglesia.

  1. Jesus dijo en Juan 15:5. “Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada.” Los niveles de intimidad no son niveles que se alcanzan con esfuerzos humanos.

El hombre tiene su participación en la obediencia, y en dependencia a la voluntad de Dios; pero es Dios en su soberanía quien decide revelarse al hombre en cada nivel; a Su hora y en Su momento. No se puede manipular, ni controlar, ni obligar a Dios mostrar su persona, sus propósitos, y su poder. Está en el hombre el deseo de acercarse más a Dios confiada y obedientemente.

Dios se reserva el derecho a actuar porque Él es soberano y dueño de Su gloria. Moisés tuvo que esperar seis días en la cima de la montaña antes de ser arrebatado por la nube (Éxodo 24) ¿Por qué, seis días? Porque Dios es soberano, y El hace lo que quiere. ¿Por qué Jesús llego a casa de Lázaro tarde? Porque El soberano. Dios no actúa bajo nuestras exigencias caprichosas; El actúa cuando El cree que es el momento apropiado.

  1. Finalmente, el último aspecto, y el más importante; porque, todos los demás dependen de este. No se puede conocer a Dios, sin pasar tiempo con El. Los niveles de intimidad no se logran sin pasar tiempo, sin comunicación, y sin estar en la presencia de Dios.

Por eso hemos mencionado la importancia del tiempo devocional diario, de comunicarnos con Dios a través de la oración, la lectura de la Biblia y el silencio. Es indispensable cultivar la sensación de que Dios está presente en cada etapa, decisiones y movimiento de nuestra vida. Nuestra vida está compuesta por etapas de crecimiento, de madurez espiritual, emocional, intelectual y física. En cada una de esas etapas Dios nunca ha estado, ni estará ausente. Si miramos hacia atrás, vemos a través de los años cómo Dios ha estado presente. Nuestras acciones están formadas o afectadas por nuestras decisiones. Aun en esos momentos cuando hemos ignorado las indicaciones del Espíritu Santo, de nuestra conciencia, de las amistades, de las experiencias nuestras y de los demás, aun en esos momentos de rebeldía, Dios ha estado ahí.

El Espíritu Santo tiene como función aguantar o frenar la obra de Satanás en el mundo. ¿Se imagina usted su vida sin esa influencia positiva? Dios ha estado cerca de usted, aunque no se haya dada cuenta.

En el evangelio de Marcos 4:14-20, encontramos la parábola del Sembrador, donde el Señor nos explica en los niveles de intimidad que una persona se encuentra. El primer terreno no ha nacido de nuevo, no es cristiano, los otros tres sí. Dos muestran al cristiano carnal: uno no tiene crecimiento, y el otro no tiene fruto; y el cuarto terreno, representa al cristiano espiritual, que da fruto y vive en lo sobrenatural.

Dice Jesús:

«14 El sembrador es el que siembra la palabra.

15 Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, enseguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.

16 Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo;

17 pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.

18 Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,

19 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.»