Daniel Casanova

Tercer Nivel.  El nivel de la intimidad a través de la adoración.

Esta claro que no tenemos el mismo nivel de amistad con todo el mundo. Algunos son simplemente conocidos, otros son amigos; luego tenemos un circulo mas cerrado que forman nuestros amigos íntimos. Jesús tenia la multitud que le escuchaba, tenía discípulos como Lázaro, Nicodemo, Jose de Arimatea; pero, también tenía el circulo íntimo de los doce apóstoles.

La semana pasada estuvimos estudiando los dos niveles mas superficiales en la intimidad con Dios: El Nivel del primer amor, y el nivel del servicio. Hoy veremos el tercer nivel.

Cuando la persona recién se convierte esta en el primer amor, experimenta su nuevo nacimiento con gozo, apenas comienza a conocer a Cristo como su salvador personal. Necesita tiempo para realmente conocer a Dios en un nivel profundo. Luego, desea servir para agradar a Dios, y descubre otra dimensión del cristianismo mas emocionante, pero también más desafiante. Volvamos a la historia en la casa de Marta y María en el evangelio de Lucas.

«Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía Su Palabra.  Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.» (Lucas 10:38-42)

María, a diferencia de Marta, estaba en el nivel de la intimidad a través de la adoración. Marta estaba sirviendo, haciendo una buena cosa; pero, había una mejor parte.

Este es un nivel más profundo, porque combinan el servicio con la adoración. Pone atención a su mundo interior; la voz suave del maestro. Adorar encierra poner atención, escuchar y contemplar su presencia para poder conocer la voluntad de Dios.

Jesús le dijo a la samaritana, que llegaría el momento que la verdadera adoración tenía que ser en «Espíritu y en verdad». Estos son los que quieren adorar a Dios en verdad; pero se olvidan de la parte en espíritu. Los coros, himnos, cantos, y alabanzas que damos al Señor tienen que ser doctrinalmente sanos; pero eso no es suficiente; tiene que haber una conexión espiritual entre el corazón de Dios y el corazón de quien adora. Tenemos que adorar con la mente, pero también con el corazón y el espíritu. Podemos tener la información correcta, y la actitud incorrecta.

Quien entre en el nivel de la intimidad a través de la adoración, se acerca a Dios por etapas; todavía están luchando con pensamientos ‘de la vida pasada’. Estas son áreas que todavía no han podido entregar a Dios por completo. Tienen etapas de mucha espiritualidad, pero por falta de constancia, regresan a patrones de conductas carnales.

Estos son los que tienen conocimiento Bíblico, comprenden las escrituras y quieren agradar a Dios; quieren el agua de vida, pero como la Samaritana, tienen que ir todos los días al pozo, no tienen el agua de vida corriendo en sus corazones. Carecen de la disciplina espiritual para mantener su tiempo devocional diario. Los cristianos en este nivel son los que van a las vigilias, y retiros de oración; de vez en cuando practican el ayuno; se compran devocionarios; y hacen un esfuerzo grande por cuidar su testimonio, y vivir en santidad. Son mas constante que los que están en el nivel de servicio, pero todavía luchan con enemigos espirituales de desaliento, duda, o temores, son sensibles a la voz interior del Espíritu Santo, pero le falta fortaleza para la obediencia. María había escogido la mejor parte, pero le faltaba mucho en su crecimiento espiritual.

Para reemplazar las creencias negativas, se necesita algo más que «una frase clave» de la Biblia que sea contraria a las antiguas creencias. No es suficiente con que el cerebro memorice un nuevo versículo; se necesita algo más que un versículo nuevo, se necesita una fe renovada con el caminar diario con el Espíritu Santo.

La fe nace de la revelación, cuando Dios habla al corazón iluminándolo con los conceptos de las Santas Escrituras. Por ejemplo, son los que saben que Dios perdona, o que Dios es poder, o que Dios es misericordioso; y quieren adorar a Dios por todos esos atributos; pero no han pasado por las circunstancias dolorosas que los lleve a decir como Job: ‘de oída te había oído, mas ahora mis ojos te ven’.  Por lo tanto, los que están en este nivel de intimidad generalmente pasan a un nivel de mayor intimidad con Dios después de una experiencia dolorosa que les pone a prueba sus creencias, produciendo una crisis espiritual y les lleva a buscar a Dios como en el caso de María la hermana de Lázaro.

Veamos las circunstancias en la vida de María que la llevó del nivel de intimidad a través de la adoración al nivel de mayor intimidad con Dios.  Esta en el evangelio de Juan capitulo 11.

 1-2 Lázaro y sus hermanas Marta y María vivían en el pueblo de Betania. María fue la que derramó perfume en los pies de Jesús y luego los secó con sus cabellos.

Un día, Lázaro se enfermó 3 y sus hermanas le mandaron este mensaje a Jesús: «Señor, tu querido amigo Lázaro está enfermo.»

4 Cuando Jesús recibió el mensaje, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte. Servirá para mostrar el poder de Dios, y el poder que tengo yo, el Hijo de Dios.»

5 Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro. 6 Sin embargo, cuando recibió la noticia de que Lázaro estaba enfermo, decidió quedarse dos días más en donde estaba. 

  • En el pasaje de Lucas 10, encontramos a María a los pies del Maestro. Ella quiere aprender de Jesús, le ama; y se sienta a escucharle; para ella es importante estar cerca de Jesús. Mientras su hermana está afanada sirviendo en la carne; ella escucha en devoción.

Pero, en el pasaje de Juan vemos a María pasando por el momento difícil de la muerte de su hermano Lázaro. En medio del dolor y la preocupación de la enfermedad del hermano manda llamar a Jesús; ella tiene fe que Él tiene poder para sanar.

  • Ella espera cuatro días, y  un pensamiento le cruza por su mente, no somos importantes para Jesús. Su creencia que Jesús ama a la familia se pone a prueba; eso es la crisis de la creencia. El silencio de Dios, esa sensación de que Dios esta lejos, es difícil de soportar. En medio de la crisis, es atacada principalmente con dos pensamientos: «Jesús no me ama, no soy importante para Él; o Jesús no tiene poder, tengo que pasar esta situación sola; tengo que resolver el problema por mi propia cuenta.».
  • Después que Lázaro muere, Jesús llega.  Ella piensa que es demasiado tarde. Ahora  no hay nada que hacer. Pero pongan atención; Jesús no entra a la casa, Él manda a llamar a María. El no pasa a consolarla, ni darle un abrazo con  simpatía. El se queda afuera, y da órdenes: busquen a María, dile que estoy aquí. Ahora, María con el dolor de la muerte del hermano (un dolor emocional), más el dolor de la decepción (un dolor  espiritual), sufre una crisis de obediencia: María tiene que decir si sale a recibir a Jesús o se queda llorando dentro de la casa.
  • Ella se levanta, quizás más por obediencia que por deseo, más por disciplina que por devoción; todavía sin entender el porqué de su demora, pero ella va. Se acerca a Jesús, y le comunica como se siente, herida pero sigue amando; con duda pero sigue creyendo; confundida pero sigue confiando.
  • Es fácil pensar que desde el día que Jesús realizó el milagro de la resurrección de su hermano Lázaro, ella nunca jamás fue la misma. Ella entendió que Jesús no quiso sanar al  enfermo porque Él tenía que  enseñarle una verdad más profunda: Él tiene poder para resucitar a un muerto porque Él es la resurrección y la vida. El nivel de intimidad a través de la adoración nos lleva al nivel de lo sobrenatural; el nivel donde ocurren los milagros por la mano poderosa de Jesucristo, si vencemos la crisis de la obediencia; y en medio del dolor seguimos amando, y obedeciendo a Dios solo por el hecho que Él es bueno y es amor.

Si en medio del dolor de una crisis o problema de la vida, no nos amargamos o nos resentimos contra Dios; esas experiencias por muy negativas que sean, van a fortalecer nuestra fe; y entonces pasamos a un nivel de intimad más profundo con Dios.