Daniel Casanova

La Transformación en Lázaro

La vida de Lazaro, especialmente su resurrecion nos recuerda, que podemos ser transformados.

Recordemos, una vez más, la resurrección de Lázaro en el evangelio de Juan. La experiencia de Lazaron es muy parecida al proceso de transformación en la vida del creyente en algunos aspectos, especialmente en la forma que Cristo nos lleva de una etapa a la otra. Repasemos las etapas en esta experiencia. Vayamos a Juan 11.

  1. Lázaro muere de forma progresiva.

No llega a la tumba inesperadamente, primero se enferma y luego termina muriendo. Su salud fue deteriorandose.

Rara vez el deterioro espiritual en la vida del cristiano es bruscamente; más bien en la mayoria de los casos, es algo que va gradualmente cuesta abajo. Un pasito en falso aquí, otro allá; y vamos cediendo terreno a nuestro enemigo, hasta que nos vemos alejados a millas de distancias de Dios y nuestra salud espiritual esta completamente deteriorada.

  1. Lázaro recibe la visita de Cristo y la vida a través de la Palabra.

Lázaro ven fuera.” Que poderosa es la Palabra de Jesús; aun el muerto escucha y responde.    Lázaro obedece, sale vivo y camina con trabajo, pero camina.

Jesús llego justo al tiempo que Él quería llegar; no antes, no después. Es donde llegamos a entender la soberanía de Dios. El actúa cuando el desea, no cuando nosotros queremos. Dios se reserva siempre la forma y el momento para obrar el milagro en nuestra vida.

Quien pretende ordenar a Dios actuar esta en un gran error.

  1. Lázaro tiene que ser liberado de las vendas.

Lázaro camina con vida, trata de salir de la tumba, pero estaba atado. Era necesario una etapa más, ser libre de las vendas que lo ataban. Eso nos recuerda, que no se puede vivir la vida victoriosa que Dios tiene para el cristiano con ataduras del pasado.  Se necesita la vida, y el poder de Dios para quitar las vendas de la esclavitud de la vida antigua.

De la misma forma, cuando vivo sin vendas soy libre, verdaderamente libre. Eso es precisamente de lo que venimos hablando de transformación total.

Ya lo hemos dicho en algún momento, libres de vendas no significa la salvación, ni ocurre necesariamente en el momento de creer. Hay cristianos con vida, pero están todavía llenos a ataduras de costumbres de la vida pasada. Estos cristianos son salvos, pero no experimentan una vida en lo sobre natural.  Cristo, aunque desea liberarlos y le ofrece todo su poder para que lo sean, espera que se rinda en obediencia y busque la llenura del Espíritu Santo. El fruto del Espíritu es la manifestación de una vida completamente libre de «vendas».

¿Cómo ser libre de las experiencias dolorosas y costumbres del pasado, que como las vendas de Lázaro, no nos dejan avanzar y salir a experimentar la libertad que Cristo nos ofrece?.

Hay dos aspectos de esta historia que siempre me sorprende: (1) La autoridad de Jesús al ordenar a Lázaro salir; (2) Como Lázaro necesito de los hombres para remover la piedra y las vendas. Perfecto ejemplo de como Dios y el hombre se unen y trabajan en cooperación para traer bendición al resto de la humanidad. No dejemos de hacer lo que podemos hacer, pensando que Dios lo hará todo. No usemos la vagancia como razón para ser indiferente y no cumplir nuestra responsabilidad como cristianos.

 Diferencia a ‘Estar muerto’ y ‘Permanecer en muerte’.

La persona sin Cristo esta muerta. Pablo le dice a los cristianos de Efeso: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,”  (Efesios 2:1). Eso es confirmando lo que el Señor Jesucristo dijo “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”  (Juan 5:24).  Este concepto es fundamental en el cristianismo. La  persona que no es cristiana, esta ‘muerta espiritualmente’ y no puede por si misma, hacer obras vivas que agraden a Dios.

Pero hay personas que tienen a Cristo en su corazón, pasaron de muerte a vida; ya no están muertos; pero viven en muerte. A ver, no los quiero confundir. Lázaro tenía vida, pero todavía esta dentro de la tumba, y atados con vendas, que le recordaban la muerte. Permanecer dentro de la tumba, y atado representaba un estado del cual ya había sido liberado. Hay cristianos, que pudiendo disfrutar de las bendiciones de Dios en libertad, viven atado al pasado: vivos pero en muerte.

Hay un pasaje en 1 Juan 3:14 que dice: «él que no ama., permanece en muerte.»

El pasaje no dice que está muerto, sino que permanece en muerte. Una gran diferencia.

El cristiano no está muerto pero sí puede permanecer en muerte. Hubo un momento que Lázaro recibió la vida por la Palabra de poder y autoridad de Jesús, pero seguía dentro de la tumba atado, estaba vivo, pero estaba en estado de ataduras humanas,  en muerte, esclavo; fue necesario un paso más. Ese paso, en Lázaro, fue seguido rápidamente después de su resurrección, pero en muchos de nosotros, puede ocurrir después de muchos meses y años de ser cristianos.

Si somos cristiano, tenemos la vida espiritual, y podemos  vivir en la libertad y en la vida abundante que Cristo nos ofrece, no tenemos que seguir en la tumba. Por ejemplo, si odiamos, si calumniamos, o murmuramos, si adulteramos, si estamos llenos de temor, si no amamos  entonces estamos en muerte.  Estamos vivos, pero dentro de tumba y atado.

 Lo triste es que, pudiendo vivir la vida abundante que Cristo desea darnos, tomamos la decisión de vivir en muerte. El día que tomemos la decisión de rendirnos incondicionalmente a Cristo, y busquemos su intimidad, ese día, será el comienzo de nuestro desplazamiento hacia fuera de la tumba, de vivir en muerte,  a vivir en la vida de gloria en gloria.

A esto se refería Pablo cuando escribió: « Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor..   2 Corintios 3:17-18

La diferencia entre «estar en» y «con» Cristo.

            Otro concepto importante que traerá un poco de más luz a este proceso de transformación en nuestra vida, es entender la diferencia entre  estar: “en”  y estar“con” Cristo.

Pablo nos dice en 2 Corintios 5:17. «Si alguno está en Cristo…» nueva criatura es..

Somos nueva criatura cuando estamos en Cristo. El estar en Cristo se realiza por la obra del Espíritu Santo, en el momento de la conversión, pero hay una gran diferencia cuando estamos con Cristo. Porque estar con Cristo habla de intimidad. Cristo está vivo, es una persona real. No se conforma con estar en el creyente, Él desea estar con el creyente.

Jesús nunca dejo margen a la duda o al concepto que podían ser cristiano creyendo lo mismo que el creía, sin prometerse a seguirle, solo con un esfuerzo puramente intelectual. Mira lo que dice Mateo 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Aquí está el concepto bien claro: ‘si quieres ser mi discípulo, no es suficiente creer algo; tienes que pasar tiempo conmigo, seguirme a todos lados.’

El estar con Cristo se realiza al pasar tiempo con Él durante el tiempo devocional y durante la sensación de estar ante la presencia de Dios durante todo el día. Con esto quiero decir, que Él está a nuestro lado siempre, en cada momento del día.

¿Ahora se da cuenta lo importante que es pasar tiempo con Dios? Es la única forma que el poder del Espíritu Santo quita todas las vendas para dar  libertad plena.