Daniel Casanova

Segundo principio en la transformación espiritual

Hoy vamos a estudiar el segundo principio en la transformación espiritual del creyente. Este principio dice que la transformación es un proceso que va de menor a mayor. Es una transformación DE GLORIA EN GLORIA.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” (2 Corintios 3:18)

  1. Somos como un espejo que refleja la gloria del Señor.

El espejo refleja la imagen de la persona, exactamente cada detalle, cada gesto, cada facción. Así, nosotros reflejamos el carácter de Cristo en nuestras vidas.

  1. Vamos transformándonos en su imagen misma.
  2. Porque cada vez tenemos más de su gloria

Seguiremos siendo transformados hasta que Jesús regrese por su iglesia. Es nuestro propósito ir tras el corazón de Dios. De esta forma alcanzaremos niveles más profundos de Su gloria a fin de que Él sea glorificado y el mundo lo conozca.

Cuando vivimos en la gloria, se hace evidente lo sobrenatural. La gloria de Dios es la manifestación de Su presencia. En otras palabras, es Él Espíritu Santo en acción. La transformación causa que Él Espíritu Santo se desborde en nosotros.

No somos modelos terminados, somos obras en proceso, Dios está trabajando en nosotros cada día para parecernos más a Él. Nuestro Señor Jesucristo se va perfeccionando en nosotros.

Una persona que tiene un encuentro con la “Gloria de Dios” jamás vuelve a ser la misma, su transformación comenzó…

Isaías vio su gloria y dijo: “Hay de mí” y fue limpiado.

Pedro no fue el mismo luego de ver la “transfiguración de Jesús”

Esteban vio la gloria de Dios en pleno martirio y murió glorificando a Dios.

¿Le llama la atención que a veces se encuentra con cristianos que andan de problema en problemas en lugar de gloria en gloria? Es como si no terminan de una crisis para comenzar otra. Pero, hay mas para el cristiano. Este mundo esta lleno de aflicción, y dificultades. El mismo Cristo lo advirtió cuando dijo: ‘en el mundo tendréis aflicciones’.  También, nos animo diciendo: ‘pero confiad yo he vencido al mundo.’ (Juan 16:33).

El cristiano es vencedor porque Cristo le transfiere su triunfo; así como los primeros patriotas americanos nos transfirieron la independencia desde Julio 4 del 1776. Ellos lucharon y vencieron, y hoy nosotros gozamos de ese triunfo. Cristo, es vencedor y El vive en mi. Soy vencedor por decreto.

 

Mañana continuamos..