Daniel Casanova

Instrumentos de Dios para transformar. (III)

Los problemas son importantes, y hasta pueden ser de bendición en la vida

Dios utiliza los problemas en nuestra vida, como el alfarero toma el barro, y lo pasa por el fuego.

Todas las piezas  de cerámicas pasan por varias fases durante su elaboración: preparación del barro, modelado, secado, horneado, etc.

Primero, la arcilla es amasada para que la humedad y demás partículas se distribuyan igualmente en toda la masa.  y para sacar cualquier burbuja de aire que tenga en su interior (lo que puede provocar explosiones durante el horneado o quema).

Luego es modelada manualmente o mediante un torno.

La pieza se deja al aire hasta que se seca y endurece lo suficiente.

Cuando la pieza está totalmente seca, su color es más claro, y adquiere mayor dureza. En este momento es cuando se le suele pasar una lija fina y una esponja húmeda con el fin de pulirla.

Luego es llevada al horno, en donde pierde la humedad química y adquiere una mayor resistencia y sonoridad. Puede ser que con esta cocción la pieza ya se dé por acabada, como es el caso de la alfarería, o que aún requiera de horneados posteriores, como sucede en la cerámica.

Lo que quiero decir es que, hay todo un proceso, donde cada paso es importante.

EL DOLOR ES UN ALIADO NO DESEADO.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento? ¿Dónde está Dios cuando pasan cosas malas? ¿Dónde está Dios cuando sufrimos? ¿Sufrimos porque Dios no existe? ¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Es en el sufrimiento que nacen casi todas las preguntas humanas sobre Dios.

El dolor puede ser un aliado muy útil; pero nunca será bien recibido.

Podemos experimentar la presencia de Dios y su poder en la forma menos deseada: a través del dolor.

El problema del mal es el problema de conciliar la existencia del mal y del sufrimiento en el mundo con la existencia de Dios.

Es más fácil hablar ‘del lado intelectual o filosófico sobre el problema del dolor, que el lado ‘emocional’.

La mayoría de las personas que le dan la espalda a Dios es por el aspecto emocional. No le gusta la idea de un Dios que permite el sufrimiento en el mundo.

En el libro de los Salmos, que es una colección de canciones y poemas utilizados para el culto, el lamento es un tema recurrente. El libro está lleno de afirmaciones como:

Cansado estoy de sollozar; toda la noche inundo de lágrimas mi cama, ¡mi lecho empapo con mi llanto!”—Salmos 6:6

¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar angustiado y he de sufrir cada día en mi corazón?”—Salmos 13:1–2

“Mis lágrimas son mi pan de día y de noche, mientras me echan en cara a todas horas: ‘¿Dónde está tu Dios?’”—Salmos 42:3

La Biblia no trata de ignorar la existencia del mal o del sufrimiento entre los hombres. El suprimiento se puede clasificar como:

  1. El sufrimiento intenso. Existen instancias de intenso sufrimiento.

En el caso de Job, de David, José, Jeremías, el mismo pueblo Judío 430 años esclavos en Egipto.

2.  El sufrimiento gr2atuito. El mal que viene a ti, sin buscarlo; mucho menos, desearlo.

En lo personal, ¿Qué hago yo para causar un huracán?. Viene solito.

3. El sufrimiento de segunda mano. Una persona mala, hace un acto malo que te afecta a ti.

Los hermanos de José lo vendieron. La traición de Judas, llevo a Cristo a la cruz. Alguien inocente sufre por los errores de otra persona.

4. El sufrimiento por equivocación (resultado de malas decisiones).

Desde Adan y Eva, el pecado original vemos este asunto.

La desobediencia de Adan  produjo que:

  • Se rompió el orden perfecto de Dios, por lo que cambiaron la naturaleza al traer el pecado al mundo,
  • La aparición del pecado limitó el poder de la humanidad de evitar las consecuencias sin ayuda divina.

El mal es meramente una consecuencia de la desobediencia y destierro humano debido al pecado original.

Dios no creó el mal; fue el hombre quien se desvió de la perfección.

5. El sufrimiento que nos evita males peores.

Cuando un padre lleva su hijo al médico a la vacunación regular para prevenir enfermedades, se debe a que lo ama y se preocupa por él. El niño sin embargo no podrá apreciar esto.

Al  igual que un infante posiblemente no puede entender los motivos del actuar de su padre debido a sus limitaciones, así también la persona que sufre es incapaz de comprender la voluntad de Dios.

Sería mucho mejor que Dios nos dé la certeza clara y no ambigua de que tiene buenas razones para permitir el mal o el sufrimiento en nuestras vidas.

6. El sufrimiento por causas desconocidas.

Aún persiste la posibilidad lógica de haber razones ocultas o desconocidas para la existencia del mal.

El libro de Job es acerca de un hombre llamado Job. Comienza con una escena en el cielo, que proporciona al lector la información de fondo para el sufrimiento de Job.

Él sufre porque Dios le concedió a Satanás la oportunidad de probar a Job. Hasta donde sabemos, Job nunca se enteró de esto, y ninguno de sus amigos. Por tanto, no es sorprendente que todos ellos lucharan para explicar los sufrimientos de Job desde la perspectiva de su ignorancia, hasta que finalmente Job descansa solamente en la fidelidad de Dios y la esperanza de su redención.

Ni Job ni sus amigos entendieron en su tiempo, las razones para su sufrimiento. De hecho, cuando Job finalmente es confrontado por el Señor, Job se queda callado. La silenciosa respuesta de Job de ninguna manera trivializa el intenso dolor y la pérdida que tan pacientemente había soportado.

Más bien, subraya la importancia de confiar en los propósitos de Dios en medio del sufrimiento, aún cuando no sepamos cuáles sean éstos.

El sufrimiento, como todas las demás experiencias humanas, está dirigido por la sabia soberanía de Dios. Al final, aprendemos que tal vez nunca sepamos la razón específica para nuestro sufrimiento, pero debemos confiar en nuestro Dios soberano. Esa es la verdadera respuesta al sufrimiento. En el caso de Job, el nunca conoció porque había perdido su familia, sus propiedades, y hasta su salud.

Lilly Gudman.. en su canción Al final dice:.

“Yo he visto el dolor acercarse a mi..hasta llegue a preguntarme dónde estabas tú..

Y hasta dude por instantes de tu compasión…

Aprendí que la vida todo tiene sentido..

Y Descubrí, que todo obra para bien..

Y al final será mucho mejor lo que vendrá,

Es parte de un propósito. Y todo bien saldrá..

Siempre has estado aquí.. Tu palabra no ha fallado

Y nunca me has dejado.. Descansa mi confianza en ti..”

Se requiere sufrimiento para el crecimiento espiritual.

Imagina un padre que lleva a su hijo a vacunar. Las vacunas le provocan dolor y, tal vez, el niño no entiende porqué su papá permite que él tenga dolor. Sin embargo, su papá sabe que un poco de dolor momentáneo ayudará a que un mal peor no acontezca.

El hombre nunca comprenderá completamente porque está sufriendo. Habilidad de los humanos para entender las razones de Dios para permitir la existencia del mal.

El mal es formadora del alma y conduce a la verdadera moral y cercanía a Dios.

El mal sería pues un camino a lo bueno por tres razones:

  1. Medio de conocimiento. El hambre conduce al dolor y causa la apetencia de comida. El conocimiento del dolor provoca la empatía por quienes sufren.
  2. Formador del carácter. El mal ofrece la oportunidad de crecer moralmente. “Nunca podríamos haber aprendido el arte del bien en un mundo diseñado en un paraíso hedonista”- Richard Swinburne.
  3. Medio predecible. El mundo sigue a una serie de leyes naturales. Estas son independientes de cualquier habitante del universo. El mal solo ocurre cuando estas leyes naturales chocan con nuestras necesidades.
  4. Me da la oportunidad para practicar la fe. Entonces la fe llega a a ser una realidad práctica. “Si tengo problemas, no me aflijo demasiado, tengo paz al saber que ahí esta Dios, para sostenerme.

Un ejemplo del sufrimiento en la Biblia, es la historia de José en el libro de Génesis.

José fue vendido a esclavitud por sus propios hermanos. En Egipto, él fue culpado con falsos cargos y echado en prisión. Como resultado del sufrimiento y perseverancia de José, por la gracia y el poder de Dios, José es luego promovido a gobernador de Egipto, el segundo en importancia después del mismo Faraón. Él se encuentra entonces en la posición de proveer a las naciones del mundo durante un tiempo de hambruna, incluyendo a su propia familia y hermanos que lo habían vendido como esclavo.

El mensaje de la historia es resumido en el discurso de José a sus hermanos en Génesis 50:20-21, “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos.” 

Pablo explica este concepto de forma personal en  2 Corintios 12:7 “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.”

Pablo entiende que:

  • Primeramente, su propósito era el de mantener a Pablo en humildad.

Cualquiera que haya tenido un encuentro con Jesús y le haya hablado y haya sido comisionado por Él (Hechos 9:2-8) podría, en su estado natural, volverse  “engreído” por este increíble encuentro.

  • Segundo, sabemos que la aflicción vino de o mediante un mensajero de Satanás.

Así como Dios permitió que Satanás atormentara a Job (Job 1:1-12), Dios permitió a Satanás atormentar a Pablo para los propios buenos propósitos de Dios y siempre dentro de Su perfecta voluntad.

  1. Tercero, Pablo oró para que Dios le quitará ese aguijón.

Es entendible que Pablo considerara a este aguijón un obstáculo para un ministerio más amplio y efectivo (Gálatas 5:14-16) y que hubiera pedido tres veces a Dios que se lo quitara (2 Corintios 12:8).

  1. Cuarto, Pablo nos da una perspectiva sana sobre el sufrimiento.

Pablo aprendió de esta experiencia la lección que domina esta carta:

  1. El poder divino se muestra más intensamente sobre el trasfondo de la debilidad humana (2 Corintios 4:7) para que la alabanza sea solo de Dios (2 Corintios 10:17).
  2. En vez de quitarle el problema, Dios le dio la gracia y la fortaleza en él y a través de él, declarándole que Su gracia sería “suficiente.”

Conclusión:

Por lo tanto, aunque no negamos la realidad de que exista el sufrimiento en el mundo, sí lo podemos explicar y hasta ofrecer una esperanza para sobrellevarlo: Llegará el momento en el cual Dios se deshará de todo el mal y el sufrimiento (Apocalipsis 21:3-4).