Daniel Casanova

C.R.I.S.T.O: SOSTEN ESPIRITUAL

El discípulo como un niño recién nacido, necesita un cuidado especial. Es por esta razón, que la persona que lo evangeliza, es la más indicada para discipularla. El padre espiritual va a tener un interés especial para que su hijo espiritual crezca con salud.

Dios utiliza a los cristianos con más años en el evangelio para sostener la mano de los nuevos. Esto se ve ilustrado en una historia bíblica. En Exodo 17 está la historia de la batalla de Israel con Amalec.

Dice la historia que los amalecitas salieron a pelear contra los israelitas. La batalla tuvo lugar en Refidim.

Satanás ataca; sorprende al incauto; vence al débil, a quien es de poca fe y valor.

Pedro dice, que Satanás anda como “león rugiente” (1 Pedro 5:8). El es nuestro mayor enemigo; y sabemos que no estará contento cuando alguien hace la decisión de crecer espiritualmente.

Moisés le dijo a Josué: «Elige a algunos hombres, y sal a pelear contra los amalecitas. Mañana yo estaré en lo alto del cerro, sosteniendo en la mano la vara que Dios me dio para castigar a los egipcios».

10 Josué siguió las órdenes de Moisés y salió a pelear contra los amalecitas. Por su parte, Moisés, Aarón y Hur subieron a la parte más alta del cerro. 11 Mientras Moisés levantaba el brazo, los israelitas les ganaban la batalla a los amalecitas, pero cuando lo bajaba, los amalecitas les ganaban a los israelitas. 12 Y Moisés comenzó a cansarse de mantener su brazo en alto, así que Aarón y Hur le pusieron una piedra para que se sentara, y se colocaron uno a cada lado para sostener en alto los brazos de Moisés. Así lo hicieron hasta el atardecer,13  y de ese modo Josué pudo vencer a los amalecitas. (Exodo 17:

Aarón y Hur, subieron al cerro a donde estaba Moisés. Ellos se presentaron ante Moisés, no fueron con Josué a pelear, pero desempeñaron una función muy importante.

Si Moisés se cansó, y necesitó un sostén espiritual, ¿no cree usted que los nuevos creyentes, con más razón, necesitaran que alguien le levante los brazos en oración intercesora, con paciencia y misericordia?

Moisés también se cansaba, y era necesaria la presencia de dos hombres que le ayudaran.

Cuando Moisés levantaba sus manos en señal de adoración a Dios e implorando su favor, Israel tomaba ventaja; pero cuando se cansaba y bajaba los brazos, prevalecía Amalec.

Es así que Aarón y Hur se dieron cuenta de la realidad humana de Moisés, que aunque era un hombre de Dios, necesitaba de la fidelidad de sus ayudantes; se dieron cuenta que Dios los había llamado para esa hora y para esa función.

El papel de Aarón y Hur no fue de criticar, o de señalar las debilidades, o enumerar las causas del cansancio de Moisés; ellos entendieron que en ese momento, debían de estar cerca solo para sostener los brazos debilitados y cansados de Moisés.

Un discipulador es la mano que sostiene al discípulo.

El discipulado no es ‘un deporte de personas individuales’; sino de equipo. No es lo mismo un jugador de tenis, a un jugador de football, o de baseball. Un jugador de tenis confía completamente en sus propias fuerzas y habilidades; sin embargo, un jugador de baseball, tiene que depender de los demás integrantes del equipo.

La Biblia nos exhorta a cuidar de la vida espiritual de los demás cuando nos dice:

Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca. ‘ (Hebreos 10:24-25 Nueva Traducción Viviente)

También nos dice en 1 Juan 4:12, Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.

Es una gran experiencia de amor, cuando le mostramos interés y cuidado espiritual al nuevo creyente. Un padre sabe muy bien su responsabilidad de alimentar, cuidar, proteger a su hijo o hija. También, a los que necesitan atención especial.

Pablo exhorta a la iglesia de Éfeso a ser amables, y de buen corazón: ‘ Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo. Efesios 4:32. (Nueva Traducción Viviente)