Daniel Casanova

CAMBIANDO LOS METODOS, SIN CAMBIAR EL MENSAJE.

Hace unos días leí un artículo sobre el impacto de la pandemia sobre la iglesia. Aquí les comparto algunas ideas que desarrolle a partir de dicho artículo.  ¿Por qué es importante pensar sobre la vida de la iglesia post covid-19? Porque, de alguna manera, habremos cambiado. Y por otro lado, me confirma lo que desde hace más de dos años estoy compartiendo con la iglesia. En esencia, el concepto consiste en, salir de la institución para poner énfasis en lo personal. Ya no podemos esperar que las funciones que, son responsabilidad de cada cristiano, las haga la iglesia como institución. No es responsabilidad del equipo de evangelismo o discipulado evangelizar, debe ser tarea de todos. La atención al visitante, ya deja de ser responsabilidad de unos pocos ujieres, para ahora es tarea de todos. Hemos formados equipos de evangelismo, equipo de oracion, etc. Y los demas de la congregacion se han desatendido de cumplir la gran comision, como si no fuera responsabilidad de ellos tambien. O peor aun, algunos piensan que es solo responsabilidad del pastor o de unos pocos lideres, atender al cuidado espiritual de la iglesia.

Hemos dependido de la institución por mucho tiempo, ahora debemos aprender hacer el ministerio de otras formas.

Los cristianos deben hablar esperanza en la incertidumbre, y seguridad en la desesperanza.  Existe un consenso cada vez mayor de que la pandemia COVID-19 tendrá un impacto duradero en la iglesia y marcara un punto importante en la forma de ministrar en los años venideros.

No es fácil describir los cambios que se están llevando a cabo en el mundo producto de la pandemia del coronavirus. Algunos de estos cambios están produciendo grandes crisis como la crisis mundial en el área de la salud, la economía y la peor crisis, la espiritual. Esta crisis ha hecho que en un espacio de tiempo muy corto haya habido grandes cambios en los negocios, la escuela, la vida y, por supuesto, la iglesia. Algunos de estos cambios son sorprendentemente preocupantes, pero, podemos utilizarlos en favor del reino con esperanza.

OREMOS MAS POR EL MINISTRIO Y POR LAS NECESIDADES.

Necesitamos orar para que Dios se lleve nuestras desgracias y traiga alivio a nuestras preocupaciones.

Necesitamos orar más por nuestros ministerios, para que seamos luz durante este tiempo.

A nadie le gusta pasar por pruebas, pero estas no deberían detener el avance de la iglesia.

Necesitamos ver más allá de la miseria humana para ver al Reino de Dios. Ya no se trata de la calidad de vida de cada individuo. Si la luz brilla más en tiempos oscuros, oraré para que las tinieblas terminen, pero oraré más para que pueda dar gloria y honra a Dios a través de mi vida. Si redefinimos la “buena vida o la prosperidad” como glorificar a Dios en todo, entonces la vida nunca será mala. Pero si lo definimos como salud, riqueza y prosperidad, la mayoría de nosotros no tendremos una buena vida en este tiempo. Si nuestra definición de buena vida es “vivo para glorificar a Dios”, te prometo que esta temporada no será mala. De hecho, podría ser una de las mejores temporadas por la que hemos pasado. Podemos brillar, y la gente notará que hemos estado con Jesús.

Diferentes perspectivas.

Con mucha oración y sabio consejo, debemos cambiar el enfoque de la Iglesia. Estos son probablemente cambios que debería haber hecho hace años. Al darse cuenta de que la necesidad es la madre de la innovación, debemos dar dos giros.

Primer giro: Conocer las necesidades de la comunidad. Algunas iglesias han identificados algunas necesidades en su ciudad y comunidad. Esto puede ser un punto de inicio.

  1. Falta de alimento.
  2. Cuidar a personas de Alto Riesgo.
  3. Proveer ayuda a desamparados.
  4. Hacer llamadas y orar por las personas mayores de la iglesia.
  5. Alcanzar a las personas aisladas y solas.
  6. Recogida y distribución de donaciones.
  7. Instrucción a los padres con el home schooling o las tareas en el internet.
  8. Distribución de Máscaras

Segundo giro: Enfoque en la atención externa, no en los programas internos.

Después de haber identificar las principales necesidades de la ciudad y comunidad, usar los recursos para atender esas necesidades.

LA IGLESIA EN MOVIEMIENTO, SE LEVANTARÁ MAS FUERTE.  

Hay un refrán que dice, si no quieres moverte, quítate del camino porque te van a pasar por encima. ¿Vamos a entra en movimiento? O ¿nos quedamos inmóviles lamentando tiempos mejores en el pasado?

Los líderes necesitan mirar más allá de la crisis COVID-19.  El distanciamiento social terminará, pero el distanciamiento social de la iglesia debe continuar. El movimiento de crecimiento de la iglesia se apresurará a medida que el cristiano tengo un deseo personal y urgente de Dios.

Debemos estar preparados en nuestras iglesias cristianas para tres grandes cambios:

  1. La Compasión debe reemplazar a la lastima.

La lastima es tristeza para los menos afortunados. La compasión es empatía por la lucha diaria de otra persona por sobrevivir. No solo es suficiente hacer algo por otras personas, es necesario hacerlo con amor.  Más que nunca, el mundo va a reclamar de nosotros más compromiso, más honestidad, más acción y menos palabras. A llegado el tiempo que los cristianos tibios evalúen su vida espiritual.

  1. El trabajo personal debe sustituir a la institución.

El movimiento de la iglesia como institución, no se centrará en hacer más discípulos, capacitar a más equipos de divulgación o imponer conformidad ideológica. Se tratará de capacitar a una minoría motivada y compromerida que se convierta en modelos a seguir de Cristo. Ya no podemos esperar que la institución haga el trabajo que cada cristiano debe hacer individualmente de forma espontánea y atrevidamente, en la vida diaria.

  1. La reconciliación debe reemplazar a la discordia.

Si usted lleva tiempo en la iglesia, se habrá dado cuenta que invertimos mucho tiempo en discordias, y en asuntos sin importancia. El liderazgo de la iglesia local necesita sabiduría para priorizar las batallas, y así poder pelear solo las buenas, y las demás neutralizarlas, para no tirar tiros al azar o apagar constantemente fuegos fatuos de personas que no desean un cambio positivo en sus vidas.

El amor debe dejar de ser un tema de estudio para ser una expresión en hechos concretos. Ya no vamos a poder convencer a los inconversos con sermones; hay que ser un evangelio vivo.

Antes de COVID-19, nos concentramos en el desarrollo de programas relevantes y de  calidad que, atrajeran a la gente a la iglesia. Después de COVID-19, tendremos que concentrarnos en orientar una espiritualidad profunda que resulte en estallidos de corazón individuales para bendecir a las personas de nuestro circulo de influencia.  El evangelismo relacional tiene que ser la estrategia de la iglesia. Lo que me emociona es saber que el Espíritu Santo ya ha estado preparando el corazón de muchos pastores en este sentido. Muchos ya nos hemos dado cuenta que cuesta mucho caerle a tras a los gustos e intereses de los inconversos. Cada vez pone más presión en los líderes y en el presupuesto de la iglesia la elaboración de programas entretenidos, interesantes, e impactante. Es muy extenuante caerle atrás a los avances modernos, y competir con Hollywoood o Disney world. Es el momento donde las megachurches estarán pensado ir al modelo original de pequeños grupos familiares si desean hacer cambios significativos en la vida de los creyentes.

NO DEJE QUE ESTA CRISIS SE DESPERDICIE

Alguien dijo una vez: “Nunca dejes que una crisis se desperdicie. Es una oportunidad para hacer cosas que antes creías no podías hacer”.

Mi oración es que no desperdicies esta crisis, que se genere un cambio para bien, y para no volver a ser “como antes” cuando ya esta crisis disminuya.

En general, veo tres oportunidades a largo plazo para la iglesia cristiana:

  1. Simplificar la estrategia de ministerio.

Pasar de ser una iglesia de programas a una iglesia que ayuda a las personas a caminar por un camino de discipulado intencional, uno a uno.

  1. Ajustar el tamaño adecuado del personal y capacitar a los voluntarios.

¿Más complejidad del ministerio conduce a más personal o más personal conduce a una mayor complejidad del ministerio?

Invertir más de nuestro presupuesto y de nuestros recursos humanos en la atención personal.

  1. Desarrollar una iglesia para la próxima generación.

Conviértete en una iglesia multi generacional que llega a la próxima generación para Jesús.

Los líderes buscan oportunidades en medio de las pruebas. He sentido a Dios haciendo algo increíble y estamos empezando a ver lo. Creo que la iglesia puede aprovechar este momento, y  estamos sólo en el principio.

DIOS  ESTA TRABAJANDO.

Este virus ha llegado en una etapa difícil de la iglesia cristiana. Ya las estadísticas nos indicaban que estamos perdiendo personas. Cada vez hay menos bautismos en nuestras iglesias, y la nueva generación no se está quedando en las iglesias. Tan pronto cumplen la mayoría de edad, abandonan el círculo religioso donde habían pasado toda su infancia.

Por otro lado,  una gran parte de nuestra membresía se está quedando en casa por temor al contagio; y posiblemente, no vuelvan,  perderemos a muchos de ellos.

Pero si nos enfocamos en que, Dios está presente y está trabajando entre nosotros, nos estimulados a las buenas obras, a la fe, a la confianza, podemos comenzar haciendo las pequeñas cosas que están a nuestro alcance, vamos a tener una iglesia renovada..

Una vez que el virus se disipe y la sociedad vuelva a su rutina diaria, tendremos una iglesia enriquecida. Puede que no se vea igual que antes. Puede ser menos impresionante a los ojos de la sociedad, pero renovada y testificará del poder de Jesucristo, quien es la esperanza del mundo.

LA TECHNOLOGIA NO ES EL ANTICRISTO.

Utilice la tecnología a su favor.

La innovación rápida es posible. El cierre repentino de los templos ha significado que nos apoyemos mas en el mundo digital a una velocidad sin precedentes y, en su mayor parte, con bastante éxito. Ya no estamos limitados al espacio físico del templo. Ahora podemos aprovechar Skype, Zoom, Facebook Live, instagram,  Periscope, etc.

Quizás para muchos de los pastores signifique un gran reto pues, se le hace difícil la tecnología. Y se están quedando atrás. Es tiempo de ir pensando en encontrar personas conocedoras y agiles en las redes sociales y delegar en ellos. Quien no conoce busca ayuda.

PONER ATENCION.

El teléfono puede ser nuestro mejor aliado.

En la era de transmisión en vivo y redes sociales, ninguno de nosotros habría imaginado que una simple llamada telefónica puede ser importante.

Las conversaciones por teléfonos tienen poder. Se hace personal. Escuchemos sus historias, escuchemos sus preocupaciones y temores y terminemos cada llamada telefónica con oración. Nos damos cuenta, una vez más, de que los pastores deben conocer y nutrir a las ovejas. Resulta que la tecnología moderna no es suficiente. Los creyentes necesitan llamar para escuchar las necesidades de los demás. Se hace imperativo que, cada cristiano tome responsabilidad en esto.

La pandemia COVID-19 tendrá un impacto duradero no sólo en la economía sino en la iglesia. Muchos de los cambios que debemos poner en marcha ahora van afectar la forma en que vamos a ministrar en el futuro. Podemos salir airosos y renovado.

Esta crisis nos da el momento ideal para concentrarnos en las cosas que realmente importan para el  cuerpo de Cristo.

El punto aquí no es cambiar nuestra misión, ni nuestro mensaje, sino la manera de pensar al tratar de buscar nuevos métodos para llevarlos a cabo.

Preguntas que nos ayudaran a pensar:

¿Cómo vamos a medir el crecimiento de la iglesia de ahora en adelante?

Vamos a medir el éxito en función del número de personas contactadas semanalmente, en lugar del número de asistentes dominicales o incluso la cantidad de dinero recaudado en diezmos y ofrendas.

¿Cómo vamos a discipular?

Debemos pasar de la enseñanza o el discipulado basado en el salón de clases, al discipulado relacional uno a uno por el teléfono o por las reuniones virtuales. El discipulado deja de ser un curso de 12 semanas, para convertirse en el proceso de la iglesia que dura toda la vida.

¿Cómo podemos pasar de lo general, o grupal a lo personal?

Debemos cambiar de los eventos dentro de la iglesia y comenzar a pensar en la atención a cada persona fuera de la iglesia. Quizás es el mejor momento para los grupos pequeños en los hogares.

Todavía es muy pronto para conocer todas las lecciones o beneficios que eventualmente surgirán del COVID-19.

La buena noticia es que el mensaje de salvación siempre se ha compartido de persona a persona, a través del testimonio de los cristianos.

Cuando los creyentes se ven obligados a salir de la iglesia, se ven obligados a empezar a ser la iglesia.

La oportunidad para evangelizar se genera a través de una relación personal que se comparte entre un creyente y alguien que no conoce a Cristo.