Daniel Casanova

El Segundo enemigo de la oveja

  1. EL ASALARIADO.

En el capitulo 10 de Juan, Jesús identifica al segundo enemigo de las ovejas, el asalariado. A diferencia del verdadero pastor, de quien son propias las ovejas, el asalariado se distingue por su falta de compromiso.

12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.

13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

El asalariado ha trabajado con las ovejas. A diferencia del ladrón, ellas le conocen. El pastor asalariado puede pasar como el buen pastor. Esta familiarizado por todo el proceso de cuidar, alimentar a las ovejas; pasa tiempo con las ovejas, y estas se acostumbran a verlo, hasta llegan a pensar que están seguras con él, pero, es un enemigo interno. Desde adentro hace más daño;  por su falta de seriedad y sacrificio personal, cuando las cosas se ponen difíciles abandonan. Ve a las ovejas, como un elemento de ganancias, o como un entretenimiento, pero en lo profundo, no sienten ninguna simpatía por los problemas de las ovejas.

¿Qué significa la palabra asalariado?

El salario, también denominado sueldo, es la remuneración monetaria que el trabajador recibe de manera regular por su labor.

Un asalariado es aquella persona que ofrece un servicio o realiza un trabajo por alguna ganancia económica. Es justo que una persona reciba una compensación económica por un trabajo realizado. El problema no es que, reciba una paga, porque el obrero es digno de su salario. El problema es cuando las ganancias materiales es lo más importante en el trabajo. Cuando se convierte en la motivación principal; y no se involucra el trato afectivo, ni la disposición al esfuerzo extra.

El cuidar las ovejas es un trabajo muy demandante: caminar con las ovejas buscando las aguas claras, los pastor verdes y frescos, cargar a la pequeña que se queda rezagada, curar la herida, y defender el rebaño. No hay dinero que pueda remunerar todo ese esfuerzo, si no se involucra el corazón y se hace con una dosis alta de amor. El cuidar las ovejas no es cuestión de negocio, es cuestión de llamamiento divino y debe hacerse por devoción y con amor.

El pastor dueño ama a su rebaño, y será consistente en su trabajo: si se le pierde una oveja la buscará hasta encontrarla, él nunca se alejará de su rebaño, sin embargo, un asalariado que esté en las mismas condiciones no se empeñará en hacer bien su trabajo.

Estos son los que aman el beneficio más que el oficio, y sólo piensan en términos de lo que pueden lograr, por eso, cuando llega el peligro, huyen y dejan el rebaño desprotegido. cuando tengan que hacer algún sacrificio personal en favor de las ovejas, se echarán para atrás y abandonarán. Como dijo el Señor: “El asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa”.

En realidad, el problema que señala el Señor es que no amaba a las ovejas.

Pablo en Filipenses 2 dice,

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

Pablo nos ayuda a identificar a los asalariados:

Primero, pasa demasiado tiempo discutiendo  temas y doctrinas que no son importantes para las ovejas. Son los amantes de las doctrinas profundas, y pasan horas interminables para enseñar sobre temas que nada tienen que ver con el cuidado y el alma de sus ovejas. Son los pastores modernos que ven su trabajo, como gerente de una empresa; cuentan sus horas de trabajo, y sus beneficios.

Segundo, muestran poca humildad en el trato con su congregación. El asalariado por lo general es arrogante. Le gusta contar las ovejas, porque alimenta el ego con los números. Son los que tuercen las doctrinas, los que se amoldan a las costumbres del mundo; son los que llevan a la congregación a los extremos ‘mundanos’. Hay tanto del mundo dentro que, Jesús permanece afuera tratando de entrar.  Como al asalariado no le gusta el sacrificio, nunca puede entender porque no puede alcanzar todas las recompensas económicas que merece. El afán por superarse lo lleva a dejar el pastorado cuando se aparece otra oportunidad con mayor salario, y beneficios. Recordemos, que el ‘salario’ es su motivación mas grande.

Hoy en día nos hemos ido a un extremo peligroso. Al extremo de desear los beneficios que ofrece el mundo. Vemos pastores multimillonarios viviendo en lindas mansiones, manejando carros lujosos, escritores famosos, tele evangelistas exitosos. Y sin exagerar, me atrevo a decir, que a todos los pastores nos gustaría ese estilo de vida. El problema esta en querer ambicionar todo eso; y abandonar la función principal, cuidar a la oveja, no alimentarse de la oveja. El verdadero pastor, el que no es asalariado, no utiliza a las ovejas para construir su ministerio; utiliza su ministerio y sus dones para edificar a las ovejas.

En palabras de Pablo, versículo 5,  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, (Filipenses 2:5)

El asalariado se queda con las ovejas cuando las cosas marchan bien; hay crecimiento, no hay presión aparente de los lobos, o de los ladrones.

1 Pedro 5:2 “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto