Daniel Casanova

Blog #45. El teléfono inteligente.

El teléfono inteligente.

     Hoy en día a los celulares, se les llama Smart phone, teléfonos inteligentes. No sé si es porque tiene muchas aplicaciones inteligentes o es porque hay que ser muy inteligentes para usar las aplicaciones. Lo importante es que usted no salga sin su teléfono  inteligente, la sabiduría que solo viene de Dios. en su bolsa o jaba de inversión.

El celular es para recordarnos que necesitamos hacer decisiones inteligentes al considerar invertir en las demás personas:

Primer aspecto: Sabiduría para saber aprovechar las oportunidades.

Es obvio que las personas que miran las posibilidades mucho antes que surjan, saben aprovechar mejor las oportunidades.

Probablemente todos estemos de acuerdo en que una oportunidad dura poco, obliga a decidir y, cuando la dejamos pasar, es prácticamente imposible que vuelva a presentarse.

Winston Churchill.  (1874-1965). Político británico y primer ministro del Reino Unido dijo en cierta ocasión: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.”

Los cristianos desean agradar a Dios con su vida de servicio, pero muchos pierden la oportunidad de servir porque no saben aprovechar el momento. Hay que tener los ojos abiertos para ver las oportunidades para hacer el bien que se necesita.

Albert Einstein   dijo en una ocasión: “No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso.” Seamos curiosos, pensemos en cosas que otras personas no han pensado todavía y hagamos preguntas para encontrar formas más efectivas para servir.

El hecho es que todos los días tenemos muchas oportunidades para invertir en los demás. El tema es ver esas oportunidades, aprovecharlas, y hacer algo al respecto. Necesitamos pedirle a Dios constantemente sabiduría.

De los hijos de Isacar, la Biblia nos dice que: “eran expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran doscientos; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes.” (1 Crónicas 12:32)

Esto nos da una idea, que los hijos de Isacar eran entendidos o expertos en conocer lo que estaba pasando alrededor de ellos. Algo así como saber aprovechar las oportunidades.

Nuestro Señor Jesucristo siempre se daba cuenta cuando había una oportunidad ante él.

Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego sus redes, le siguieron.” (Marcos 1:16-18)

Jesús aprovechó que una anciana pobre estaba en el templo ofrendando, para enseñarle a sus discípulos la verdadera manera de ofrendar: “y vino una viuda pobre, y echo dos blancas, o sea un cuadrante.  Entonces llamando a sus discípulos, les dijo; De cierto os digo que esta viuda pobre echo más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.” (Marcos 12:42-44)

Segundo aspecto: Sabiduría para conocer los diferentes niveles de inversión.

Pasamos por esta vida una sola vez, nuestros recursos son limitados, así que tenemos que ser inteligentes para maximizar nuestra inversión y alcanzar los resultados deseados trayendo satisfacción personal y bendición a los demás.

Es saludable identificarnos con Jesús en este respecto.

 Él no pasaba el mismo tiempo con todo el mundo, ni invertía sus enseñanzas en todos de la misma forma. Jesús generalmente estaba rodeado por cuatro grupos de personas:

  • Los enemigos. Estos abiertamente se oponían a Él.
  • La multitud de curiosos y simpatizantes. Lo escuchaban maravillados, pero no sufrieron grandes transformaciones producto del mensaje de Jesucristo.
  • Los discípulos. Estos componían una gran cantidad de seguidores. Por ejemplo, Marta, María, Lázaroy Zaqueo después de convertido (Lucas 19). Dice el libro de los Hechos que después de la crucifixión había 120 discípulos reunidos orando, lo cual quiere decir que había muchas personas que ya tenían un nivel alto de compromiso con las enseñanzas de Jesús. (Hechos 1)
  • Los discípulos íntimos: Los doce apóstoles; y dentro de ellos había varios niveles de intimidad siendo los más cercanos Pedro, Jacobo y Juan.

A cada grupo Jesús les dedicó una cantidad de tiempo diferentes y les enseñaba de diferente manera. Trató a las personas de acuerdo al nivel donde estaban. Solo a sus discípulos les hablaba abiertamente; a los demás, en parábolas.

“Ellos le preguntaron, “¿Por qué les hablas en parábolas? Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden…” (Mateo 13:10-17).

Cuando Jesús hablaba en parábolas, solo a Sus discípulos se las explicaba. Pero aquellos que continuamente habían rechazado Su mensaje, eran dejados en su ceguera espiritual.

A los discípulos se les había dado el don del discernimiento espiritual, por lo que las cosas del Espíritu les eran aclaradas. Por haber recibido la verdad de Jesús, se les dio más verdad. Lo mismo sucede ahora con los creyentes a quienes se les ha dado el Espíritu Santo quien nos guía a toda la verdad (Juan 16:13).

Otro ejemplo lo vemos en las oportunidades de sanidad de Jesús. Él tenía todo el poder para sanar a todos los enfermos; pero Él no sanó a todos los enfermos de Palestina en el siglo I. Pero sí, a todos lo que llegaron a Él, no los dejos irse enfermos.

Sabemos que no importa qué tan bueno somos individualmente, necesitamos a las demás personas para alcanzar un alto rendimiento. Así que rodeémonos de personas que nos ayuden a alcanzar nuestra meta de ser como Cristo.

Las inversiones tienen que identificarse en diferentes niveles. La inversión en un desconocido en un supermercado, será diferente a la inversión en la relación con un amigo íntimo, reflejado en tiempo y esfuerzo.

Debemos invertir en las personas; pero debemos hacerlo con sabiduría para no desperdiciar recursos importantes.

Tercer aspecto: Sabiduría para saber cuándo dejar de invertir o cambiar de estrategia  sin sentirnos culpables por no haber hecho lo suficiente.

Queremos cambiar al mundo entero. Vamos por el mundo con espíritu de salvadores. Queremos y necesitamos invertir en las demás personas, pero hay un momento crítico en que tenemos que evaluar si el nivel de inversión que estamos dedicando a una persona o actividad es el adecuado o si debemos cambiar nuestra estrategia de inversión. Es decir, debemos seguir el ejemplo de Jesús y aplicar sabiduría para saber determinar cuánto y de qué modo debemos invertir nuestros recursos, ya que estos son escasos, aunque las necesidades a nuestro alrededor y las demandas sean ilimitadas.

Cuando hablamos de escasez de recursos, podemos hacer referencia entre otros al tiempo, al dinero, a la salud física y mental. Lo cual quiere decir que no podemos servir en todos los ministerios, no podemos contribuir financieramente a todas las causas, no podemos leer todos los libros, no podemos asistir a todas las reuniones, no podemos dedicarles el mismo tiempo a todas las personas, ni podemos satisfacer todas las demandas que estas hacen de nosotros. ¿Cómo reconciliamos entonces nuestro deseo de invertir en otros y la realidad de nuestras limitaciones?  Con sabiduría: para medir los riesgos, calcular las demandas, evaluar el compromiso y reconocer las inversiones que pueden generar mejores ganancias, no para nosotros, sino para el engrandecimiento del reino y para cumplir el propósito de Dios en nuestra vida.

Claro que no tenemos todas las respuestas. Cuando sembramos un árbol nunca podemos garantizar cuánto fruto este dará, por eso, siempre toda inversión tiene un elemento de riesgo. Dios nos da la sabiduría y también nos motiva a confiar y a arriesgar por amor a Él, dejando los resultados en Sus manos. ¿No dice el refrán, el que no arriesga no gana?