Daniel Casanova

Jesus es Suficiente

En la antigüedad, los judíos creían que nunca se debía pronunciar el nombre sagrado de Dios. Ellos tenían miedo de violar el tercer mandamiento: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.” (Éxodo 20:7).

Ciertamente, este mandato prohíbe utilizar mal el nombre de Dios.  Lo que indica que hay que usarlo con respeto.

Jehová incluso mandó a sus siervos que invocaran su nombre, y los fieles le obedecieron. “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.” (Joel 2:32).

Los cristianos debemos emplear el nombre de Dios con respeto, tal como Jesús lo hizo.

Jesús dijo en su oración intercesora: “Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.” (Juan 17:26).

Cuando Jesús decía: ‘Yo Soy’ la Puerta, el Buen Pastor, la Resurrección y la vida, etc, etc, estaba revelando a los creyentes el Nombre de Dios Padre. Podemos creer confiadamente en que, ‘quien conoce a Jesús, conoce al Padre’.  Es impresionante lo que Jesús le dice a Felipe en Juan 14:7-9.

7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Hablamos repetidamente a través de las escrituras reverenciar Su Nombre.  ¿Cómo podemos reverenciar Su Nombre si nunca invocamos el nombre que Él ha revelado amorosamente a Su pueblo?  ¿Podemos poner a un lado Su Nombre e ignorarlo?

Note que los primeros tres de los diez mandamientos tratan de Yahveh y Su poderoso Nombre.  En el original hebreo, los primeros cinco mandamientos usan Su nombre Yahweh ¡diez veces!  Nuestro Padre Celestial inspiró a Moisés para colocar el Nombre Yahveh en Su ley para que así nosotros pudiéramos conocer a quién servimos.

El tercer mandamiento específicamente dice que no debemos tomar Su Nombre superficialmente o usarlo en vano. Reverentemente debemos considerar Su Nombre como leemos en Mal 3:16: “Los que temían a Yahweh hablaron muchas veces uno a otro: y Yahweh escucho y oyó, y un libro memorial fue escrito delante de Él para los que temen a Yahweh, y que piensan en Su nombre.”

Hechos 2:36 Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Hechos 10:36 El mensaje que El envió a los hijos de Israel, predicando paz por medio de Jesucristo, que El es Señor de todos;

Romanos 10:9-12 que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.

El escritor del libro de Hebreos en el Nuevo Testamento nos presenta a Jesús superior a Moisés, a la Ley, al Sábado, al Sumo sacerdote, etc. Cristo es superior, tanto de Su persona como de Su obra ministerial. Una relación personal y de amor con Jesucristo es mejor que lo que la mera religión pueda ofrecer; los ritos y sacrificios hechos por el hombre no pueden suplir el amor y la devoción a nuestro Señor.

En capítulo 4, versículo 16 dice:

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

A través de Jesús podemos llegar al mismo trono de Dios Padre con confianza y seguridad.

Ya al final del libro en el capítulo 12 dice: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,” (Hebreos 12:2) 

¿Quieres ser salvo? ¿Quieres conocer el verdadero nombre de Dios?

 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12).

No necesitas saber Hebreo, ni saber si se dice: la Torah o la Ley, o Jesús o Yahoshua (Yeshua) o Jehová o Yahweh.  Seguramente ha visto personas que hablan castellano tratando de cambiar las pronunciaciones para el Hebreos. Como si al pronunciar los nombres en otro idioma, nos diera un conocimiento superior. Quizás, nos aprendemos las palabras en Hebreos para impresionar a nuestros oyentes. Ya no dicen: Jesús, sino Yeshua, ni la Ley ahora es la Torah, etc.. No se preocupe si es Jehová o Yahweh. Porque, ni los mismos eruditos hebreos se ponen de acuerdo con algunas pronunciaciones de sus palabras. Busque tener un tiempo de intimidad con Dios a través de Jesús, y Él le revelara su verdadero nombre como lo hizo con Abrahan, con Jacob, con Agar o con Moisés.  Entonces, no pretenda usted unirse a los que le gustan complicar las cosas con tanto conocimiento humano. Dios no nos exige aprender un nuevo idioma para poder creer en El y ser salvo. confíe, crea, deposite toda su vida presente y futuro en Jesús. Eso es lo importante.

No tienes que ir a las profundidades del conocimiento humano, ni a los actos con dimensiones sublimes para llegar al cielo.

Concluyo con las palabras del Apóstol Pablo en Romanos 10:7-10:

7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.