Daniel Casanova

La adoración Celestial. Primera Sección.

Hoy vamos a concluir con la primera sección del culto en el cielo descripto por Juan en su libro de Apocalipsis. Recordemos que es un culto dividido en siete secciones. Esta semana hemos analizado solamente la primera.

Leamos Apocalipsis 5 versículo 11-12

11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Aquí están los ángeles, los seres vivientes, los ancianos, y millones de millones de creyentes.

Jesús es digno de nuestra adoración porque voluntariamente se ofreció en nuestro lugar para librarnos de la muerte eterna.

Pablo nos dice en Filipenses 2:6-11 de Jesús,

el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Adora a Jesucristo porque solo él es digno de:

  1. Tomar el poder, para hacer lo imposible.
  2. Tomar las riquezas, para bendecir a sus seguidores: paz, gozo, bienestar, etc
  3. La sabiduría, para conocer el futuro y guiar el curso del mundo a su desenlace.
  4. La fortaleza, para destruir al enemigo, y proteger a los cristianos de cualquier ataque de Satanás y sus demonios.
  5. La honra.
  6. La gloria.
  7. La alabanza. Cristo desea y espera que su pueblo le alabe.

Salmo 19:1 nos dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Salmo 72:19 nos dice: “Bendito sea su glorioso nombre para siempre, sea llena de su gloria toda la tierra. Amen y amen.”

  1. En la adoración hay expresión musical: cantaban un cantico nuevo.

Veamos el versículo 9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación.

La música siempre es un elemento esencial en la adoración. A veces los ritmos, el tempo y los estilos varían, pero la esencia debe ser la misma. La música en un culto de adoración debe ir dirigida a Cristo no a los hombres. Dos elementos importantes son cantar con el espíritu y con el entendimiento. La tecnología, los gustos personales, o la intención de los directores musicales no deben opacar la esencia del culto que, es darle gloria y honra a Jesucristo.

Los músicos son personas importantes en el culto cristiano. Por esa razón, deben ser personas seleccionadas con cuidado porque deben mostrar una vida de adoración, donde Cristo es el centro. La adoración que sale del corazón llega al corazón. Debe surgir de un corazón humilde, y de una mente consciente quien es el merecedor absoluto de la alabanza del público presente.

Los músicos y cantantes por ser personas con talentos y dones que no todos en la congregación tienen, pueden creerse el centro, o lo más importante. Sin embargo, Dios no comparte su Gloria con nadie.

De la misma manera, las personas responsable de traer el mensaje o sermón, deben proclamar la verdad del evangelio de salvación llevando a los presentes a encontrarse con la persona de Cristo.  El tiempo de proclamar la Palabra, más allá del tema, debe ir remojado de oración, y sumergido en la necesidad que tiene todo hombre de conocer a Jesucristo. No convirtamos el culto en un programa de entretenimiento para placer personal. El tiempo del sermón no es para dar una charlas motivacional, pero sí es, para reflejar la necesidad espiritual que tienen todos los hombres y así poder encontrar el perdón de sus pecados. Por otro lado, el sermón no debe ser solo una herramienta de juicio y condenación. El mensaje cristiano es un mensaje de gozo, de esperanza, y de oportunidad. Es mostrarle al oyente su enfermedad, para guiarlos a la medicina siempre efectiva que es Cristo Jesús.

  1. En la adoración hay un reconocimiento de la identidad en Cristo Jesús. (Apocalipsis 5:10-11).

La adoración fluye libremente cuando hay: en primer lugar, un reconocimiento de Cristo, su persona y su obra en la vida del creyente. Segundo, hay una clara identidad de lo que somos en Cristo. La frase ‘en Cristo’ está la clave para entender la naturaleza del creyente.

La frase en Cristo indica que:

  • Somos amados por Dios con un amor inseparable.

Romanos 8:38-39 dice: «Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro».

  • Fuimos redimidos y todos nuestros pecados fueron perdonados, como muestra Efesios 1:7: «En Él [Cristo] tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados».
  • Fuimos justificados delante de Dios y la justicia de Dios en Cristo nos fue conferida. Así lo expresa 2 Corintios 5:21: «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».
  • Fuimos convertidos en una nueva creación y en un hijo de Dios, como dice 2 Corintios 5:17: «De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas».

Continua Romanos 8: 10 y 11,  y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

La canción de los creyentes alaba a Cristo por llevarlos a su reino y convertirlos en reyes y sacerdotes.

Aunque ahora somos objeto de menosprecio y burla por parte del mundo, en el futuro reinaremos sobre toda la tierra.

Lucas 22:29-30 en la Traducción en lenguaje actual.

29 Por eso, yo los haré reyes, así como mi Padre me hizo rey a mí. 

30 En mi reino, ustedes comerán y beberán en mi mesa, se sentarán en tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel

La muerte de Cristo hizo que todos los creyentes llegaran a ser sacerdotes de Dios, los canales de bendición entre Dios y la humanidad.

1 Pedro 2:5-9

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Y el versículo 9 dice  Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

En resumen, de esta primera sección del culto celestial, podemos decir que,

El apóstol narra la alegría y la acción de gracias que llenaron el cielo y la tierra cuando Cristo recibe el libro de la mano del Padre.

Los aplausos y el canto de alabanza que se ofreció nos llena de alegría al proporcionarnos el modelo para nuestra adoración aquí en la tierra. .

Observen,

(1.) El objeto de la adoración: el Cordero, el Señor Jesucristo. Es la voluntad de Dios que todos los hombres honren al Hijo, y al hacerlo están honrando al Padre, porque tiene la misma naturaleza.

(2.) La postura: Se cayeron delante de él. Un culto lleno de humildad y reverencia.

(3.) Los instrumentos utilizados en sus adoraciones—arpas y las oraciones de los santos. La oración y la alabanza siempre deben ir juntos.

(4.) La doxología, o expresión verbal. El asunto de su canto: agradecimiento y alegría.

Aquí, Primero, mencionan su sufrimiento: ‘fuiste inmolado’, muerto como sacrificio, tu sangre fue derramada.” En segundo lugar, mencionan, los frutos de sus sufrimientos. Cristo ha redimido a su pueblo de la esclavitud del pecado, la culpa y Satanás.

Siempre que estemos tentados a claudicar o renunciar, a debilitarnos en la fe recordemos que Dios esta en el trono, que nuestro Señor Jesucristo es digno de toda gloria y honra, que fue inmolado por nuestros pecados, y que, solo El es el vencedor, No desmayemos, El vive por los siglos de los siglos.

No desmayemos en nuestra continua alabanza y adoración a Cristo, preparándonos para nuestra reunión con él en los cielos, donde nos gozaremos día y de noche. Aun en medio de nuestras adversidades sabemos que El está con nosotros, él tiene cuidado y control y nuestro único recurso es venir a él en alabanza y adoración.

Le recomiendo que vuelva a leer el capitulo 4 y 5 de Apocalipsis. Y dele alabanza a Cristo, porque su salvación es segura, eterna, y permanente. Satanás, con todas sus amenazas, esta derrotado. Podemos decir como Job, “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.” Job 19: 25-27