Daniel Casanova

La amistad y la evangelización. (II)

La amistad es el puente para llegar al corazón.

Cuando queremos que nuestros amigos conozcan de Cristo, demostramos  amorosa preocupación e interés por la salvación de sus almas; y atendemos a la mayor necesidad que tiene el ser humano, la necesidad espiritual que se puede reflejar en sensación de perdón, la paz interior, gozo a pesar de las circunstancias y la salvación de su alma.

Una verdadera amistad hace la diferencia. Rompe prejuicios. Derrumba barreras. Aproxima personas. Lleva al conocimiento de Cristo. Es el camino más efectivo que Dios usa para atraer hombres y mujeres a la salvación.

Recuerde que la gente se unirá a la iglesia no tanto por lo convincente de su doctrina, sino por los lazos de amistad que haya establecido con sus miembros.  Cada miembro tiene un potencial, que nadie más lo tiene; ese potencial son los lazos de Amistad

Este fue el medio por el que la iglesia cristiana fue establecida. Cristo primero eligió a unas pocas personas y las invitó a seguirlo. Entonces ellas fueron en busca de sus parientes y conocidos y los trajeron a Cristo. Este es el método más efectivo con el que debemos trabajar.

Cuando nos preocupamos genuinamente por los problemas de nuestros amigos, ellos van a tener mejor disposición para que le hablemos acerca de Cristo.

¿Cómo construir lazos de amistad con las personas? Siguiendo el modelo de Cristo

  1. Jesús conquistaba a las personas por el Amor:

Jesús ama a todos: Siendo nosotros pecadores, El  murió por nosotros. No nos ama por ser dignos, nos ama sin merecerlo. No espera que seamos buenos para amarnos; nos ama para que seamos buenos.

  1. Jesús aceptaba a las personas: Las aceptaba en su propio nivel.

No esperaba que ellas llegasen a su nivel espiritual de santidad. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8 . Jesús nos ama y nos acepta.

Que noticia mas reveladora,  Jesús nos acepta así como somos. El aceptó a María Magdalena, a la mujer Samaritana,  al ladrón en la cruz, al centurión Romano.   El nos acepta donde nos encontramos.  La aceptación no significa necesariamente aprobar el pecado. Pero, siempre será amar al pecador y darle una oportunidad de restauración. Para esto, se necesita dos ingredientes básicos: Paciencia y Misericordia.

La paciencia es la capacidad que desarrollamos cuando aplicamos el amor y la misericordia. Porque se necesita paciencia para esperar el cambio o transformación en las personas que no se opera de la noche a la mañana. Es un proceso que toma tiempo.

Vuestro éxito al compartir a Cristo, no dependerá tanto de vuestro saber y talento, como de vuestra capacidad para conquistar corazones a través del amor y la aceptación.

  1. Al seguir el modelo de Cristo, oramos por nuestros amigos.

Lo primero que tenemos que hacer es comenzar a orar por nuestros familiares y amigos que no conocen a Cristo.

Nuestros amigos pueden no ser conscientes del pecado, pero que sean conscientes del vacío que impulsa a buscar después de estas cosas, incluso hasta el punto de la adicción.

Conoces a alguien que:

  • ¿Trabaja muy duro para evitar sentir el dolor?
  • ¿Busca consuelo en una noche de alegría, pero luego se siente horrible a la mañana siguiente?
  • ¿Busca la alegría en las relaciones personales pero sigue encontrando relaciones malsanas y destructivas?
  • ¿Evita ir a la iglesia para no sentirse culpable?
  • ¿Gasta todo su dinero en búsqueda de más dinero?
  • ¿Intenta llenar el vacío con drogas, alcohol, sexo, trabajo, fama, etc.?

Orar y Pedirle a Dios que te muestre cuál de tus amigos en tu lista de oración tiene una sed espiritual similar a Eclesiastés.

Comience a orar para que el Señor te dé una oportunidad para hablar de la sed espiritual con tu amigo en los próximos días.

 

  1. Al seguir el modelo de Cristo, tenemos que confiar en la obra del Espíritu Santo.

La evangelización es obra de dos: El cristiano y el Espíritu Santo. El cristiano habla, y el Espíritu Santo toca el corazón.

¿Has sentido alguna vez una sensación fuerte que te guía a hablar sobre tu vida espiritual con una persona?

Este tipo de empuje es más que una sensación. Es la voz de Dios que te invita a unirse a él en su obra redentora. Es Dios hablando a través del Espíritu Santo.

Una sensación de “hay algo que tengo que decir”, te puede producir  miedo. Es sensación o pensamiento puede ir creciendo, va de menor a mayor; cada día crece más hasta el punto que se convierte en una carga espiritual para ti.

Pero, no estás solo, el espíritu de Dios te invita a participar en su obra de llevar a la persona a Jesús.

»Cuando los entreguen a las autoridades y los lleven a juicio, no se preocupen por lo que habrán de decir para defenderse. En ese momento, Dios les indicará lo que deben decir. Ustedes no son los que van a hablar, sino que el Espíritu Santo hablará por ustedes” (Marcos 13:11)

Al mismo tiempo que el Espíritu Santo está trabajando en tu corazón, dándote un empujo para que hables; El está trabajando en el corazón de tu amigo inconverso. Ejemplos de ese empujón del Espíritu Santo es la historia de Felipe y el eunuco. Hechos 8:26. Felipe fue enviado al desierto, y el eunuco etíope leía parte del Libro de Isaías del Antiguo Testamento. Asi siempre ocurre cuando un cristiano obedece a la voz de Dios para dar testimonio; el milagro de la salvación ocurre en alguna persona.

  • ¿Has sentido el  empujón  del Espíritu Santo para que hables?
  • ¿Cómo lo  describiría?