Daniel Casanova

La Boda entre la Iglesia y Cristo

Hay un pasaje aquí en Apocalipsis que puede crear un poco de confusión.

¿Se casa Jesús con una ciudad o se casa con su Iglesia?

Apocalipsis 21:9-10: “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios”.

Esto puede confundir algunos pensando que, la Nueva Jerusalén, la santa ciudad, es la novia de Cristo.

El apóstol Pablo escribe que la Iglesia es la esposa de Cristo: “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Corintios 11:2).

Podemos responder con claridad que, la esposa es la Iglesia y que la ciudad de la Nueva Jerusalén está siendo preparada para la esposa de Cristo. Ésta será la casa para su esposa eterna. Jesús se va a casar para siempre con la Iglesia, seres justos y eternos, y la ciudad de la Nueva Jerusalén es el lugar preparado para vivir con ella, la iglesia. Entonces, podemos pensar que, la Boda es en el cielo, pero su Casa será aquí en la tierra.

La iglesia es comparada con una novia. “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.” Apocalipsis 19:8.

La esposa de Cristo se alista para él. Cada segundo que tiene en esta tierra lo utiliza para prepararse para su novio en santidad y pureza. Por eso está escrito en 1 Pedro 1:15, “Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.”

La esposa finalmente está lista para recibir al esposo, Jesús viene a buscar a su amada. ¡Después de tantos años de espera y de tribulación, finalmente pueden unirse! ¡Todo el cielo se regocijará y celebrará este acontecimiento y habrá una gran fiesta de bodas! (Apocalipsis 19:7-8)

La esposa de Cristo es la iglesia, es el grupo compuesto por aquellos que van a brillar con una claridad, pureza y santidad como Él, que es santo.

Después de tanto tiempo de espera por el novio, la esposa puede estar junto con su amado. La larga noche ha terminado. Ahora ha sido perfeccionada. Está perfectamente unida a Jesús en voluntad, en propósito, en naturaleza. Nunca más, por la eternidad se van a separar. (1 Corintios 6:17)

Los salvos están allí en el cielo, son la multitud de fieles vestidos de blanco resplandeciente, purificado y transformado en la imagen de Cristo. Son santos y pertenecen a Él.

También, están los héroes del Antiguo Testamento, junto con los mártires salidos de la gran tribulación; todos siervos de Cristo que, creyeron en él y desearon su comunión mientras vivían aquí en la tierra.

La esposa tiene un llamado muy especial y está sentada al lado de Él. Ha sido puesta por encima de los ángeles, sobre querubines, por encima de toda la creación de Dios.

La esposa estará al lado del novio en la eternidad. “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” Apocalipsis 22:17.

No hay mayor recompensa que esta. Y no podemos utilizar nuestro tiempo en la tierra de mejor manera que preparándonos para el día de su venida, con ferviente expectativa. Amar a Jesús de manera sincera, y profunda que, la vida que vivimos aquí en la tierra sea digna de la esposa con la que Él quiere casarse.