Daniel Casanova

La evangelización a través de actos de bondad.

La evangelización a través de actos de bondad.

Los tres factores más importantes para crear las condiciones favorables para la evangelización son: la oración; el testimonio de vida cristiana y los actos de bondad o de servicio.
En una ocasión escuche la historia acerca de un hombre llamado Pablo.
Resulta que Pablo quedó paralítico de ambas piernas en un accidente. En su condición, algunas personas se hubieran vuelto amargadas e inútiles; en cambio, Pablo prefirió pensar en los demás, aprendió un oficio compró una casa, a la que él y su esposa convirtieron en un hogar para huérfanos y niños abandonados, algunos de ellos con serias discapacidades físicas. Hasta el día de su muerte, 20 años después, prestó servicio a esos niños y a otras personas. Como recompensa, fue un hombre muy querido, sus pensamientos no se concentraron en sus piernas inmóviles y a través de esta experiencia, se acercó más al Señor.
Hoy hablaremos de los actos de bondad con el propósito de preparar el camino para presentar el plan de salvación al inconverso.
¿Cómo puedo evangelizar a mis amigos y familiares a través de los actos de bondad?
Cada cristiano tiene un miembro de la familia, o un amigo, o un compañero de trabajo, o un conocido que no es cristiano.
Compartir el Evangelio con otros siempre es un gran desafío para el cristiano comprometido. Y se  vuelve aún más difícil, cuando involucra a alguien cercano a nosotros.
Sin embargo a un método,  que pocas veces falla y casi nunca ofende a los demás, es la evangelización a través de actos de amor o de bondad. Estos son actos de servicio que se hacen en beneficio de nuestros semejantes. No témenos excusas para no hacer estos actos.
¿Qué son los actos de servicio?
Son los actos que hacemos por nuestro prójimo basados en el amor y la bondad.
El servicio cristiano es prestar asistencia a quienes necesitan ayuda. Este nace del amor genuino que se siente por el Salvador, y de la preocupación por quienes El ama.
Dios atiende y ama. Por lo general, es por medio de una persona que muestra su amor.
Debemos recordar que Dios hace Su obra por medio de nosotros. Está biblicamente claro que cuando nos ayudamos el uno al otro, servimos a Dios.
Colosenses 3:23-24. ‘Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
BENEFICIOS DE LOS ACTOS DE BONDAD.

Rompemos prejuicios y sanamos heridas.
Los que viven ajenos al evangelio y no quieren saber nada de los cristianos, en algunas ocasiones tienden a pensar que lo único que la iglesia busca es aprovecharse de ellos, especialmente de su dinero; otros, en cierto momento, fueron heridos por algún ‘cristiano.’
Al hacer algún servicio a un inconverso, le demostramos que no estamos interesados en sus posesiones, pero si en su persona.
Recibimos bendiciones de forma inesperadas y impensadas.  
Cuando servimos a otras personas, recibimos bendiciones importantes. Por medio del servicio aumentamos nuestra capacidad de amar y nos volvemos menos egoístas; y cuando pensamos en los problemas de los demás, nuestros propios problemas parecen ser menos serios. Cuando servimos a nuestros semejantes nos liberamos del egoísmo y desarrollamos agradecimiento.
Cuando consideramos una vida de servicio, podemos estar seguro que vamos a obtener más de lo que damos.
Mostramos el verdadero carácter de Jesús.
Jesús dijo: “…Yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lucas 22:27). Como verdaderos discípulos de Jesús, nosotros también debemos servir a los demás.
El Salvador nos dio el ejemplo perfecto de servicio. Él nos mostró que no había venido para que le sirvieran sino para servir y dar Su vida por nosotros.
Mateo 20:28.  ‘así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos’.
Jesucristo nos ama más de lo que podemos comprender. Cuando anduvo en la tierra, Él sirvió al pobre, al ignorante, al pecador, al despreciado; enseñó el Evangelio a todos los que quisieron oírlo, alimentó a la gente hambrienta que iba a escucharlo, sanó a los enfermos y levantó a los muertos.
Él, siendo el Creador y Señor, efectuó muchos actos humilde de servicio. Poco antes de Su crucifixión se reunió con Sus discípulos y, después de enseñarles, tomó una vasija con agua, una toalla y les lavó los pies (Juan 13:4–10). En esa época, lavar los pies de un visitante era señal de respeto y honor y por lo general lo hacían los sirvientes. Jesús lo hizo como ejemplo de amor y servicio.
Cuando estamos dispuestos a servir a los demás con espíritu de amor, nos volvemos más semejantes a Cristo.
Traspasamos el nivel social, y valoramos a la persona por lo que es, no por lo que posee.
Todos debemos estar dispuestos a prestar servicio a toda persona que cruce por nuestro camino, sin tomar en cuenta su posición social o económica.
Algunos piensan que sólo la gente pobre y desvalida debe ser servida, y que  los ricos, por otro lado deben servir. La verdad es que hay pobres que lo tienen todo; y ricos que no tienen nada. Son tan pobres, que solo tienen dinero.

Jesús enseñó la grandeza del servicio cuando la madre de dos de Sus discípulos le pidió que honrara a sus hijos en Su reino, Jesús le respondió: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo” (Mateo 20:26–27).
Su impacto es ilimitado.
Podemos realizar grandes y pequeños actos de servicio. Nunca debemos dejar de prestar ayuda a alguien por considerar que es muy poco lo que podemos hacer. Una viuda contó cómo dos niños llamaron a su puerta poco después que ella se mudó a otra ciudad y le llevaron una canasta con alimentos y una nota que decía: “Si necesita a alguien que le haga los mandados, llámenos”. La viuda se sintió sumamente agradecida por el pequeño gesto de bondad y jamás lo olvidó.
Waylon B. Moore dice en su libro “Multiplicación de Discípulos”  lo siguiente:
“Estamos para evangelizar el mundo donde vivimos. En oportunidades hemos servido a nuestros vecinos que no eran salvos, recogiendo sus desperdicios y basuras cuando el depósito se había  volteado. El Señor nos guio a cortar el césped de algunos jardines. A través de estas y otras experiencias, los que no eran salvos llegaron a abrir sus corazones para el evangelio.
Un discípulo puede expresar su espíritu de servicio en nuestro ocupado mundo de hoy de las siguientes maneras:

  • Manteniéndose disponible y accesible (Gal. 6:10)
  • Mostrando hospitalidad hacia todos y no solamente a ciertas personas
  • Asignando a las personas el valor que cada una tiene, dedicando tiempo para verles y servirles.
  • Ejerciendo creatividad para encontrar maneras de ayudar a los demás. Hebreos 10:24.
  • Prestando un servicio en respuesta a las necesidades, en lugar de servir para obtener el reconocimiento de los demás. 1:10
  • Usando su don  espiritual como un canal de servicio. 1 Pedro 4:10 “

Otras ideas para evangelizar a través del servicio son:

  1. Podemos ayudar a los demás económicamente.
  2. Podemos dar alimentos u otros artículos a quienes los necesiten.
  3. Podemos brindarle amistad a un recién llegado al vecindario.
  4. Ayudar a una persona anciana en los que haceres de su casa: llevarla a compras, cortar la yerba del césped, hacerle compañía de vez en cuando.
  5. Mostrando amor al cuidar de un enfermo.
  6. Hay muchas oportunidades para prestar servicio a nuestros vecinos: (1) Ayudarle a preparar la casa antes de una tormenta, (2) Si una madre está enferma, podemos cuidar a sus hijos o ayudarle con las tareas de la casa. (3) Recogerle el tanque de basura de la calle, (4) Corta la yerba que crece en el espacio entre las dos casas.

Estas solo son algunas ideas; necesita pedirle a Dios sabiduría para que le muestre una persona en necesitad. Ora para que Dios los convenza de Su amor por ellas y su necesidad de salvación a través de Jesucristo. Ora por sabiduría para poder ministrarles a esas personas, muchos de ellas, ni tan siquiera, se dan cuenta de sus propias necesidades. Ora para que Dios cambie sus corazones y abra sus ojos a la verdad del Evangelio.

Usted tenga espíritu de servicio, y déjese usar por Dios. Ya vera, como los actos de bondad o de servicio, abren el camino a la evangelización.