Daniel Casanova

La primera sección del culto celestial.

La primera sección del culto en el cielo es la más larga de las siete secciones. En el capítulo cuatro, vemos la descripción de la naturaleza de Dios el Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.

LA ADORACION ES A JESUS POR LO QUE EL ES.

Miremos más detalladamente en el versículo 8, la razón para la adoración:

Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.’

Aquí el centro o motivo para la adoración es proclamar la Persona del que está sentado en el trono.

  1. Adorar a Dios porque es santo.
  2. Adorar a Dios porque es eterno.
  3. Adorar a Dios porque ha de venir.

Apocalipsis 4:9-11.

Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:

11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

  1. Adorar a Dios porque vive por los siglos
  2. Adorar a Dios porque Él es creador.

Note que los ancianos le dedican sus triunfos al Señor cuando depositan su coronas delante del Señor. Todo se lo debe a El, y ellos están complacidos en honrarlo.

Echan sus coronas delante del trono.

El verdadero creyente no se siente merecedor de poseer algún mérito humano. Por lo tanto, siempre da la gloria y honra a quien le salvo, a Cristo nuestro Señor.

3. En la adoración hay expresión corporal: se postran delante del que está sentado en el trono.

4. En la adoración hay expresión verbal decían: ‘Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder.’

Como cristianos, sabemos que estamos llamados a reconocer a Dios por quien él es.

El pueblo de Dios debe expresar con libertad y sin reservas, su amor a Cristo.  Una adoración libre no toma la forma exterior como lo más importante, sino en el ser transparente delante del Señor como lo será en el cielo.

Repito, la adoración siempre se enfoca dos aspectos de Cristo: su persona y su obra.

Este enfoque facilita una expresión verbal de los sentimientos del corazón; aun, en aquellos creyentes que encuentran dificultad en expresar con palabras su amor al Señor

Adoran reconociendo lo que Cristo hizo. Él es el cordero Salvador.

Apocalipsis 5:9-10

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

Jesús es digno de abrir el libro, porque fue inmolado y con su sangre nos redimió.

¿Qué significa que fue inmolado?

Inmolar significa sacrificar. Cristo dio su vida, para que nosotros no tuviéramos que morir.

El Antiguo Testamento nos enseña a considerar el animal que eran traídos al Tabernáculo y al Templo para ser sacrificado en el altar por el sacerdote.  Cuando el Israelita traía un sacrificio al Señor, ponía su mano sobre la cabeza de la víctima, y confesaba su pecado. Esta acción simbolizaba la transferencia del pecado a la víctima, y la hacía adecuada para expiar al pecado del ofrendante. Lea Levitico 1: 4.

Tres ideas deben conmover nuestro espíritu cuando leemos lo que Juan describe la visión de Cristo como un corderito sacrificado.

Primero, la parte ofendida. Dios es el ofendido por el pecado del hombre. Sin embargo, es Dios quien puso el cordero, no la parte ofensora, es decir nosotros.

Segundo, la motivación por ofrecer el cordero es el amor por el hombre. “Porque de tal manera amor Dios al mundo, que dio a su Hijo…’ (Juan 3:16).

Tercero, ese sacrificio hace posible mi reconciliación con Dios, y con todo lo que eso representa: perdón de mis pecados, posibilidad de vivir eternamente en su presencia, capacidad de cumplir con el propósito para el cual fui creado.

Es increíble que, un Dios justo transfiriera su ira en contra de los ofensores morales a una parte por completo inocente, y que tratara judicialmente al inocente como si fuera el culpable. Sobre Jesús, siendo inocente y justo,  recae el peso legal de nuestro pecado.
En este caso nuestra adoración se enriquece por un lado, por nuestra conciencia de culpa, y  por el otro lado, por nuestro agradecimiento porque nuestros pecados han sido perdonados, no por nuestros méritos, más por su sacrificio expiatorio.

Pablo veía una razón muy poderosa alabar y dedicar el cuerpo a Jesús, ‘Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.’ 1 Corintios 6:20

LA OBRA DE REDENCION.
¿Qué significa que nos redimió?

La palabra redimir significa librar al hombre de la responsabilidad y el dolor por el pecado. También, sacar a una persona de la esclavitud del pecado pagando el precio por su liberación.

Si nuestra condición previa era la esclavitud y Dios ha pagado por nuestra libertad, ya no estamos bajo la esclavitud. Jesús pagó el precio de nuestra liberación del pecado y sus consecuencias (Mateo 20:28; 1 Timoteo 2:6). Su muerte fue ofrecida a cambio de nuestra vida.

Dice Pablo: “En Cristo tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados” (Efesios 1: 7).

Solo Cristo es digno de abrir el libro que contiene todas las cosas que Dios tiene reservado para el mundo. Solo Cristo, al morir en la cruz y resucitar de entre los muertos, venció el pecado, la muerte, el infierno y a Satanás mismo; por lo tanto, solo a El se le puede confiar el futuro del mundo.

Precisamente, porque han sido redimidos a un alto costo, los creyentes deben mostrare en su manera de alabar, y vivir que ya no están sujetos al cautiverio del que han sido liberados, y se los exhorta a mantenerse, “firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libre” (Gálatas 5:1)

En la adoración hay oración.

Mira el versículo 8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

Aquí el número es reducido; es un grupo pequeño de adoradores. Solo eran los ancianos y los seres vivientes; más adelante vemos a toda una multitud adorando a Cristo.

Hay varios tipos de oraciones: hay oraciones de alabanzas, oraciones de ruego, hay oraciones de confesión y clamor. Aquí la imagen que nos presenta Juan, es unas copas de oro llenas de incienso. La oración siempre será una vía importante para comunicarnos con Jesús.

Manana continuamos.