Daniel Casanova

 LA SEGUNDA SECCION EN EL  CULTO CELESTIAL.

En Apocalipsis 7:9-17, encontramos el segundo relato de la adoración celestial.

Pero antes de entrar en el culto de adoración, es llamativo la primera parte del capitulo 7. Note que, este capítulo se divide en dos partes:

  • La primera parte (7:1-8) toma lugar en la tierra, y representa los ciento cuarenta y cuatro mil judíos que fueron “sellados de todas las tribus de los hijos de Israel” (7:4). Este numero es simplemente un numero simbólico por dos razones: (1) primero, de cada tribu es el mismo número. (2) segundo, del pueblo de Israel hay mucho más que 144 mil que están dispuestos a servir a Dios de corazón. Entonces, significa que cada israelita va a tener la misma oportunidad de responder al llamado de Dios; y que va a ser un numero muy considerable de convertidos al cristianismo, reconociendo a Jesucristo como el Mesías esperado.

Estos israelitas van a ser sellados en la frente por ser siervos de nuestro Dios. (7:3). El sello en la frente también es algo simbólico; recordemos que parte de la vestimenta del sumo sacerdote era la Mitra o tiara; era un turbante de tela que cubría su cabeza. Era diferente la que usaban los sumos sacerdotes a los demás sacerdotes. (Éxodo 28:40,41; 29:9; Levítico 8:13).

Esta Mitra tenía, además, una lámina de oro con letras que decían: “Santidad a JEHOVA”.

Recordatorio constante que el sacerdocio era profesión con llamamiento divino, y que respondía a Dios. Al cubrir su cabeza, protegía su mente.

Pablo en Efesios 6 nos describe la armadura del soldado de Dios, de la cual un arma de protección es el yelmo, o casco del saldado. La función principal del casco es proteger la cabeza, la frente. Hace referencia a que el cristiano tiene que proteger su mente de la duda.

El sello en la frente les garantiza a estos judíos una salvación segura como resultado de haber entendido claramente las profecías acerca de Jesús como el Mesías.

Mucho tiempo atrás, Dios le prometió a Abraham que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas (Génesis 15:5) y la arena del mar (Génesis 32:12). Ahora vemos que esta promesa se cumplirá.

Apocalipsis 7:3 dice: ‘No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.’

Esto 144 mil judíos se les llama siervos de nuestro. Esto indica que no solo van a entender claramente las profecías, sino que van a estar en disposición de servir a Cristo como Señor y Salvador. Estos judíos van a ser sellados con el propósito de guardarlo del periodo de gran sufrimiento que vendrá sobre la tierra.

Simbólicamente, las personas eran selladas para marcar la autoridad de Dios sobre ellas. Los judíos como nación deben entender que el Mesías prometido vino ya. Cuando son sellados en su frente indican que habrá un momento cuando su entendimiento sea aclarado, y vean claramente la realidad de Jesucristo, como el Mesías que han estado esperando.

Este fiel remanente judío testificará de Jesucristo, con gran esfuerzo, sacrificio y oposición, pero gracias a su ministerio de proclamación del evangelio, una gran multitud de gentiles encontrarán la salvación durante este difícil período de persecución.

  • La segunda parte (7:9-17) toma lugar en el cielo, y representa una multitud de gentiles adorando a Dios.

Ya sabemos que en este culto están presente 24 ancianos, 4 seres vivientes, ángeles, y ahora nos describe la multitud de gentiles.

  1. La multitud estaba vestida de ropas blancas y con palmas en las manos.

Ya vimos que el blanco simboliza varias cosas positivas en la vida del cristiano:

  • Se asocia con la gloria, como con la ropa blanca y brillante de Jesús en la Transfiguración (Lucas 9:29) – y con el pelo y la lana blancos del Hijo del Hombre (Apocalipsis 1:14) – y con el trono blanco (20:11).
  • Se asocia con la resurrección pues los ángeles tenían la ropa blanca. (Mateo 28:3).
  • Se asocia con la pureza, la santidad, como en este versículo (véase también Apocalipsis 3:5).

En versículo 14, aprendemos que las ropas blancas llegan a ese color después de haber sido lavadas con la sangre del Cordero.

Las palmas se asocian con celebración y regocijo. La gente usó palmas para darle la bienvenida a Jesús cuando entró en Jerusalén el Domingo de Ramos (Juan 12:13)

Para saber quiénes eran estas personas, tenemos que saltar para el versículo 13.

13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Esto indica que mientras sellan a los judíos para que no pasen por la gran tribulación, los cristianos, recién convertidos, si tendrán que pasarla. Indica que, a pesar de la gran persecución y sufrimiento en ese tiempo, algunas personas estarán dispuestas a creer en Cristo y ser fiel al mensaje del evangelio.

han lavado sus ropas y las han emblanquecidos…’  quiere decir que, se mantuvieron fiel a Cristo a cualquier precio. Estas personas que, pasaron por la gran tribulación sufrieron mucho de parte del hombre: hambre, sed, y mucho dolor. ¿Por qué Dios permite que sus hijos padezcan toda clase de sufrimiento y necesidades?

Esto siempre será un misterio para todas las personas que sufren. Lo cierto es que, muchas de estas personas pensaban que eran cristianas, pero no fueron arrebatados al cielo con la iglesia. Estos aunque conocían la Biblia, asistían a los templos, no eran parte de la iglesia. Son los ‘casi cristianos’  que hay en las congregaciones cristianas, que están perdidos completamente. Muchos de estos casi cristianos  tendrán la oportunidad de convertirse realmente al cristianismo, pero tendrán que pagar un alto precio por su fe.

15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.

Aunque ya el Espíritu Santo no estará de forma permanente aquí en la tierra después del arrebatamiento de la iglesia, esta multitud de creyentes tiene la promesa de que recibirán la cobertura espiritual.

16 Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno;

17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Al fin, lo que describe David en el Salmo 23 un día se hará realidad.

Isaías prometió que Dios “enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros” (Isaías 25:8). Ahora Juan repite esa promesa ante esta gran multitud.

Aquí esta la clave para el sufrimiento del cristiano, no solo durante este periodo marcado por el hambre, la sed, y el calor del sol, sino también, en todo momento. Dios no promete que viviremos libre de sufrimiento, y de tiempo difíciles. Pero, si promete que, estará con nosotros. Su compañía se refleja en el pastoreo, en la conducción a fuentes de agua, y en el consuelo en medio del dolor.

Continuamas mañana.