Daniel Casanova

Primer principio en la Transformacion en el creyente

Por varios dias vamos a estar hablando de LA TRANSFORMACION DEL CREYENTE. Es ese cambio profundo que se opera en el creyente cuando comienza a pasar tiempo con Dios.

En Romanos 12:1-2, la Biblia dice: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

¿Qué significa ser transformados para nosotros los creyentes?  ¿Cómo podemos experimentar la transformación en nuestra vida cristiana?

  1. DEFINICION DE TRANSFORMACION.

¿Qué es una transformación?

Nos dice el diccionario que “Metamorfosis” es el proceso por el cual se logra cambiar algo en otra forma.

El ejemplo natural de la  metamorfosis, es “el cambio que experimentan muchos animales durante su desarrollo y que se manifiesta no solo en la variación de forma, sino también en las funciones y en el género de vida”. Estos cambios lo podemos ver en la rana, la mariposa, etc.

No solo hay un cambio en apariencia o forma, también hay un cambio en la vida total del organismo. Un gusano u oruga es completamente diferente a una mariposa.

No se pone un disfraz de mariposa para actuar como una mariposa. No es meramente una reforma al estilo de vida o cambios a la apariencia externa.

Por esa razón, el primer principio en la transformación del creyente es:  La transformación no es un cambio estético o un mejoramiento externo del comportamiento.

Imaginemos a una persona malnutrida, enfermiza y pálida, pero que se pone maquillaje para mejorar su apariencia. Quizás parezca una persona saludable, pero el maquillaje es cosmético, una aplicación superficial no puede producir cambios profundos y duraderos.

Lo que en realidad se necesita es un cambio genuino que provenga de un proceso interno en su vida. .

Si la misma persona malnutrida y pálida se alimenta, con comida nutritiva, se produciría en ella un cambio muy notable. El color de la persona mejoraría y su cuerpo se fortalecería. Finalmente, su apariencia llegaría a estar saludable no a causa de algo que haya intentado hacer externamente, sino a causa de algo que ha cambiado internamente.

Adaptar nuestro comportamiento imitando a Cristo es como si aplicáramos el maquillaje externo. Nuestra condición interna permanece igual, aunque intentemos cubrirla por medio de hacer el bien al mejorar nuestra conducta. Como resultado, lo que las personas ven no es realmente a Cristo mismo reflejado exteriormente en nosotros; sino a personas malnutridas espiritualmente esforzándose por imitar la vida de Cristo de la mejor manera posible.

Cualquier cambio que se opere en el creyente, sin el tiempo devocional, será un cambio cosmético, pasajero y superficial. ¿Por qué?.

Eso me lleva  al segundo principio en la transformación del creyente.

Solo Dios la puede operar la transformación. Es un cambio sobrenatural; más allá del esfuerzo humano.

La Biblia nos dice en Juan 15:5.. Sin Cristo nada podemos hacer.

Podemos hacer muchas resoluciones con carácter firme y llenos de buenas intenciones; pero en nuestras propias fuerzas nada podemos hacer. El esfuerzos humano sin la ayuda de Cristo, a través del Espíritu Santo, no trae una metamorfosis profunda. Una resolución no es una transformación.

Simplemente una resolución no hace que nosotros cambiemos, es la transformación de mente y corazón lo que produce lo que la Biblia, llama el nuevo nacimiento.

No es perder 20 libras de peso; no es ser más alegre, o más optimista en la vida; o más dadivoso. No es hacer dieta, no es leer un libro de AUTO AYUDA.

Es un nuevo nacimiento. Así de profunda es la idea. Es nacer de nuevo.

Es curioso que Jesús le halla dicho a Nicodemo a un hombre relativamente bueno, buen vecino, religioso sincero, un hombre lleno de buenas intenciones,  “que tenía que nacer de nuevo” ( Juan 3)

Nicodemo estaba lleno de maquillaje espiritual, algo estético, pero necesitaba el cambio de adentro hacia afuera que solo es operado por el Espíritu Santo.

 

Mañana Continuamos …