Daniel Casanova

Un Corazón Saludable

Un Corazón Saludable

“Si usted no siembra nada no cosechará nada.”

“Lo que hacemos en nuestras horas de trabajo,  determina lo que tenemos. Lo que hacemos en nuestras horas de ocio,  determina lo que somos.”    --George Eastman

“Profesional es el que da más de lo que recibe.”    --Anónimo

Cuando se quiere invertir en la vida de otra persona, hay que comenzar entendiendo que la otra persona se va a enriquecer con lo que se le desea  aportar. No importa el nivel social, cada persona carece de algo, y cada persona tiene algo que aportar. El ser humano no es ‘autosuficiente.’ Nos necesitamos unos a otros.

Además de saber que todo individuo tiene algo que aportar, es necesario el desprendimiento de las cosas materiales. Lo que se posee no va a dar la felicidad, al menos que la comparta.   Se cuenta la historia de un monje que se movía de ciudad en ciudad, halló una piedra preciosa en uno de sus viajes.   Un día se encontró con un viajero hambriento y al abrir su bolsa para compartir sus  provisiones; el viajero vio la piedra y se la pidió. Era una piedra de mucho valor; pero el monje sin ninguna atadura a las cosas materiales, se desprendió de ella sin decir nada.

El monje se la entregó con la única satisfacción de saber que podía serle de utilidad  a aquel desconocido.   El viajero le dio las gracias y se marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado, que le bastaría para darle riqueza y seguridad por el resto de sus días. 

Sin embargo, poco después, el viajero volvió en busca del monje, lo  encontró, le devolvió la piedra preciosa y le dijo: "Ahora te ruego, que me regales algo que es mucho más valioso que esta joya.  Dame por favor, el amor que te permitió dármela."

¿Qué es generosidad? Es el deseo de dar y compartir lo que se tiene con los demás. La generosidad no hace distinción de personas. Porque no depende de la condición del ‘recipiente’; sino de la condición del corazón del ofrendante.

La Biblia habla mucho de la generosidad.

1 Timoteo 6: 17-19 6:17

17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;

19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

Mateo 10:42
“Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa”.

Hechos 20:35
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir”.

Proverbios 19:17
“A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar”.

Lucas 6:32-36

32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.
33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.
34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.
35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

 

El saber compartir con los demás, es un acto de desprendimiento generoso, que mejora la calidad, tanto del que lo recibe,  como quien lo ofrece. No hay mejor terapia para el corazón, que salir de vez en cuando del círculo de problemas personales; y mirar alrededor para reconocer que hay otras personas en peores condiciones. Se puede llegar a pensar, que no se puede compartir, porque no se poseen grandes riquezas materiales. La realidad es que hay personas que se beneficiarían con lo que a unos le sobra. Como bien dice el refrán, "la basura de unos, es la riqueza de otros."  Siempre hay alguien peor que uno, y que uno puede compartir con ellos los  bienes materiales.

El gran poeta español, Calderón de la Barca lo plasmó en su poesía:

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó

 Pedro Calderón de la Barca.

La persona que tiene un corazón generoso, tiene un corazón saludable; libre del colesterol del egoísmo, de la amargura, y del sentimiento de víctima. Es una persona que entiende que tiene algo que dar por muy pobre que este materialmente y que siempre hay personas en peores condiciones.

 

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