Daniel Casanova

Blog #43. El Lápiz.

El  Lápiz.

La principal función de un lápiz es escribir. Entonces en tu bolsa o jaba, vas a echar un lápiz para que anotes diariamente todas las bendiciones que recibes de Dios y de las otras personas, que también hacen una inversión en ti. Se agradecido. Dios invierte en ti todos los días dándote amor, y misericordias que son nuevas cada día. Dios hizo la mayor inversión cuando dio a su único hijo. (Juan 3:16)

El agradecimiento impide que en el corazón crezca la amargura, y la decepción. Tu vida es bendecida diariamente por muchas personas: la persona que abrió la puerta para que pasaras; la que te dio los buenos días con una sonrisa; el amigo que te hizo un regalo inesperado; el compañero de trabajo que te llamó para decirte lo importante que eres en su vida; la persona que te critico injustamente. Disculpa, ¿es eso una bendición? Claro, esa crítica no te va a destruir, te va ayudar a ser mejor. Como la lija áspera que pule la madera. Toma el lápiz y escribe todas las bendiciones. No tires a la basura nada; todo obra para bien a los que aman a Dios y viven de acuerdo a su propósito. (Romanos 8:28)

La Biblia dice: “ Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (I Tesalonicense 5:18). Dad gracias en todo. Eso es saludable para tu corazón porque no deja que crezca el resentimiento ni la tristeza.

El lápiz no solo sirve para escribir, sino que, con su goma, puedes borrar cualquier error.

Te invito a leer el Salmos 41. En este salmo el rey David describe como se sentía por el gesto de algunas personas.

El comienza diciendo: “Feliz es la persona que se preocupa y se ocupa en el pobre” (vr.1). El presenta un problema: Su alma estaba enferma (vr.4).

¿Por qué tenía el alma enferma?

  1. Sus enemigos le deseaban la muerte (vr.5)
  2. Personas conocidas venían a verle, y le mostraban una cara amigable, pero al salir de la habitación lo criticaban a sus espaldas.
  3. Fue traicionado por un amigo íntimo (vr.9)

Todo eso había producido dolor, y resentimiento en David, quien dejo que su corazón se enfermara, llenándose de deseo de venganza, decepción y amargura. (vr.4) El reconoció que esos sentimientos eran pecado y los confiesa apelando a la misericordia de Jehová.

Si has invertido en la vida de una persona, y esta te ha dado la espalda, utiliza la goma de borrar del Espíritu Santo, y saca del corazón el desagravio. No deje que tu corazón se enferme con la fría actitud de la indiferencia; sigue invirtiendo en el pobre (vr.1).

Cuenta una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje, discutieron.  Uno de ellos, ofendido, escribió en la arena:

-Hoy, mi mejor amigo me hirió.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde se bañaron. El que había sido ofendido y herido comenzó a ahogarse, siendo salvado por el otro. Al recuperarse con un objeto punzante grabó en una piedra:

-Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida.

Intrigado, el amigo le preguntó:

-¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió:

-Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir en la arena donde el viento del perdón se encargará de borrarlo; por otro lado, las cosas buenas debemos grabarlas en la piedra de la memoria del corazón donde ninguno viento podrá borrarlo.

(Cuento anónimo)