Daniel Casanova

UNA IDEA SORPRENDENTE: EL GOZO A PESAR DE LA PRUEBA.

Solo cuando entendemos que la prueba o el sufrimiento puede tener un propósito y que existe una razón para soportarla, entonces encontramos la fuerzas necesarias para superarla.

El hecho mismo que Dios nos pruebe es irracional, a no ser que, exista un buen propósito para ello. Dios dijo que existe una razón para probarnos, y que esa razón es buena.

Nuestra confianza en Dios está siendo probada. ¿En qué o en quien está usted poniendo su confianza?

¿Cual debe ser nuestra  actitud hacia los problemas?

Hoy vamos a estudiar lo que dice la Biblia en el libro de Santiago capitulo 1 versículo 2. Le animo a que lo lea, si todavia no lo ha hecho.

Santiago 1:2 dice:  Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades. 

Aquí encontramos, UNA IDEA SORPRENDENTE: EL GOZO A PESAR DE LA PRUEBA.

Vuelve a leer, Santiago 1:2  Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades. 

La idea del gozo en medio de las tribulaciones no es una idea lógica, ni popular. Pero es una decisión personal que se debe tomar mucho antes que venga el tiempo de crisis.

Cuando la queja o el temor se apodera de nuestra vida en medio de las dificultades, el crecimiento espiritual se detiene, y nuestra visión espiritual se nubla hasta el punto que, nada tiene sentido, dando lugar a un estancamiento de la vida espiritual y desistimos mirar las maravillosas promesas y bendiciones de Dios.

La prueba establece si la fe es auténtica. La fe se prueba cuando se pasa por el fuego de la crisis, así  como se prueba el oro para verificar su autenticidad,

¿Cómo vamos a aceptar o entender que podemos gozarnos en medio de la prueba?

El Apóstol Pedro nos dice:

“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:6-8).

En otras palabras, ‘aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense!

La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro.

¿Cómo encontrar el gozo cuando estamos pasando un tiempo de crisis y de desafíos espirituales? Algunas ideas que nos ayudaran a encontrar ese gozo:

  1. Podemos tener gozo, porque todo pasa.

Los problemas también pasarán. Solo Dios es eterno.

Hay un viejo refrán muy cierto: “Esto también pasará”. No tan rápido como quisiéramos en ese momento, pero eventualmente, con fe y paciencia, las cosas van a mejorar.

2. Podemos tener gozo porque su ira dura un momento, pero su amor dura toda la vida.

Esta idea viene de la Biblia: “Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría” (Salmos 30:5).

3. Podemos tener gozo porque sabemos que esto que hoy nos produce temor o lágrimas, será una experiencia que nos fortalece.

Una cosa es cierta, todo lo que viene a nuestra vida cristiana nos fortalece y no nos destruye. El producto final siempre será de mejor calidad que el anterior. Dios sigue obrando en nosotros.

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán” (Salmos 126:5).

Dios, con su amor paternal, nos bendice cuando nos corrige y nos trae de vuelta al camino correcto, y en el proceso, aprendamos lecciones valiosas para la vida y nos volvemos a Él.

El poco tiempo que pasamos en medio de una prueba, no es nada comparado con la eternidad como hijos suyos. “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Corintios 4:17).

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:16-18).

¿Es posible estar gozoso en medio de la prueba?

Solo, si el creyente coloca su absoluta fe y confianza en Dios

El gozo que resulta de una experiencia personal con un Dios personal y real.

No se refiere a la alegría que puede producir los buenos tiempos. Un triunfo personal en cualquier área puede producir alegría. Pero, este gozo que habla Santiago va más allá de un  estado económico, o emocional placentero resultado de logros y triunfos personales.

Es el gozo que indica: ‘gozo a pesar de

Hay algunos que viven una vida felices, a pesar de.. Sin embargo, hay otros que jamás dan muestra de gozo. Porque cuando más alegre están, pasa algo que le ‘rompe el momento’, y se acaba el buen tiempo.

Que fácil es perder la paz y sentir que el corazón se agita de nerviosismo. La alegría que puede producir los buenos momentos es muy efímera y produce falsa seguridad.

Pero, existe un gozo a pesar de  que, es producto de cuatro cosas o razones, que son cuatro anclas del alma: ‘

En la carta de Pablo a la iglesia en Tesalónica, dice: “Estad siempre gozosos”. (1 Tesalonicenses 5:16).

¿Cómo el cristiano puede estar siempre gozoso? ¿Puedo gozarme en medio de la prueba?

La Biblia nos enseña que por lo menos hay cuatro razones por las cuales el cristiano puede estar siempre gozosos:

  1. La salvación en Cristo Jesús es segura. Tenemos un Salvador en quien se puede confiar.
  2. La presencia de Dios en nuestra vida es permanente.

Dios ha enviado al Espíritu Santo, a sus hijos. Esta presencia divina en nuestra vida nos produce gozo.

En el Salmo 16:11 el Rey David pudo experimentar el gozo que produce la presencia de Dios cuando dice: “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”.

Jesús le dijo a sus discípulos, “No os dejare huérfanos, vendré a vosotros”. Juan 14:18

  1. La Esperanza de que, el mañana para el cristiano siempre es mejor.

Como cristianos nuestra esperanza está puesta en nuestro Señor Jesucristo. Tenemos la confianza de que no nos dejará solos y que nos proveerá todo lo que necesitamos; en lo espiritual, en lo emocional y en lo material. En la carta a los Romanos, Pablo nos dice que debemos estar “gozosos en la esperanza” (Romanos 12:12).

La esperanza en Dios, en su obra en nuestras vidas y el recordar que hay algo mejor en Dios para nosotros, debe provocarnos gozo en medio de los problemas. ‘Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo’ (Romanos 15:13).

  1. La Consolación llega a través de su presencia.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4).

Jesús no nos quita los obstáculos en el viaje, pero si camina junto a  nosotros.

El Espíritu Santo nos da consuelo en medios de los problemas, él es nuestro Consolador (Juan 14:16 y 17).

Jesús no solo nos consuela a través de sus palabras y sus promesas, sino también con su presencia.

Podemos sentir gozo cuando estamos pasando por alguna situación difícil porque el Espíritu de Dios está con nosotros siempre aliviando la pena y la aflicción que nos agobia.

El apóstol Pablo experimentó todo esto en el momento de la prueba, el dijo: “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2da Corintios 12:10).

¡Si él pudo sentir este maravilloso gozo, todos nosotros también podemos sentirlo!

Oremos como el Salmista que dijo: “Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido” (Salmos 51:8).

“El gozo de Jehová es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10).