Daniel Casanova

Blog #41. Una Liga elástica.

La Liga elástica.

El segundo artículo que debes llevar contigo cuando vayas a invertir en los demás es una liga elástica. Una liga o goma elástica que se emplean de diferente forma en las oficinas. Son muy útiles por su elasticidad y durabilidad.

Cuando trates con las personas siempre recuerda llevarte tu liga que te recuerda flexibilidad y resistencia. La palabra que más se ajusta es: aguante. Hay que tener tremendo aguante para enfrentar los problemas relacionados con las relaciones personales.

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de leche. Inmediatamente sintieron que se hundían. Al principio, las dos patalearon para salir del recipiente, pero era inútil. Una de ellas cansada y desesperanzada, dijo: —No puedo más. Es imposible salir de aquí. No tiene sentido seguir luchando, voy a morir. Dicho esto, resignada a su suerte dejó de patalear y se hundió con rapidez.

La otra rana se dijo: ¡Ya que voy a morir, nada pierdo si continúo luchando. ¡Prefiero morir tratando! Y siguió pataleando siempre en el mismo lugar. No se daba por vencida. De pronto, de tanto patalear, la leche se transformó en crema, y la crema en mantequilla. La rana dio un salto y llegó hasta el borde del jarrón. La rana se estiro, resistió, y luchó hasta el final.

Ser flexible es necesario porque las cosas no siempre son como queremos que sean y las personas no actúan como esperamos que actúen. Bien dice la canción popular, ‘la vida te da sorpresa, sorpresa te da la vida.’ Las inversiones en los demás, a veces no produce los resultados deseados.

La liga se estira, pero no se rompe. A si también tenemos que ser. Ante la presión de la vida, los conflictos con las personas, nunca perder la compostura. ! ¡Quién no ha sufrido un desengaño! Algunos, quedan marcados negativamente para toda la vida, y a pesar del tiempo no logran superarlo.

Pero si andamos por la vida con flexibilidad tenemos la capacidad básica para resistir desengaños o adaptarnos a cualquier cambio de última hora.

En las relaciones humanas no hay cosa más estresante que tratar de entender porque las personas actúan de la forma que lo hacen. Hay que amar a las personas, sin tratar de entenderlas o cambiarlas. El amor es flexible porque acepta a las personas tal como son.  Flexibilidad es la habilidad que te permite no enojarte cuando las cosas salen mal. Como se diría en el mundo financiero: hay un balance negativo en las cuentas.

Una liga tiene resiliencia.  ¿Qué es resiliencia?

            Es la capacidad de ciertos materiales, coma la goma, la liga, un muelle, para adquirir su forma inicial después de ser sometidos a una fuerza.

            En un sentido, la resiliencia es la capacidad humana de afrontar situaciones difíciles y adversas, y resurgir a su cordura normal. Es el proceso dinámico de saber adaptarse, sobreponerse, recuperarse   e incluso salir fortalecido de una mala experiencia con alguien. Jesús invirtió en la vida de Judas Iscariote, por tres años y este lo traicionó.

            Las personas resilientes tienen un común denominador: han desarrollado un alto nivel de confianza en Dios y en sí mismos y se proyectan hacia adelante para conseguir los objetivos que se han propuesto.

            La liga nos recuerda con su habilidad para estirarse y no romperse, que nosotros también podemos desarrollar esa capacidad con perseverancia, actitud positiva y paciencia frente a aquellas personas que nos encontramos todos los días en nuestro caminar y que representan un gran reto.  

            La Biblia nos recuerda: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” (Romanos 12:21)

La resistencia y la paciencia, nos dan la capacidad de seguir invirtiendo en las relaciones personales con determinación, a pesar de las desilusiones, del rechazo, de la persecución y otras presiones.