Daniel Casanova

LA SEPTIMA SECCION EN EL  CULTO CELESTIAL.

APOCALIPSIS 19:1-10

Hemos llegado a la última sección del culto en el cielo. Es la parte culminante donde participan los mismos personajes: los veinticuatro ancianos,  los cuatro seres vivientes, ángeles, y la gran multitud de personas salvadas. Esta sección se llevará a cabo justo durante la boda del Cordero y la gran coronación de Jesús como el rey de reyes.

Es muy posible que la expresión con que comienza el capítulo 19, ‘después de esto’, indica después que pasó el encierro de satanás, la destrucción del gobierno del anticristo, después de la batalla de God y Magod, y después del juicio final.

Alabanzas en el cielo. La gran multitud se une para celebrar la caída del Anticristo y del sistema religioso del mundo que le apoyaba.

19:1  Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: !!Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro;

¡Aleluya! palabra hebrea para “alabanza a Dios,” “alaben a Jehová’.

Son las bodas del Cordero. Dios ha derrotado a sus enemigos y los cristianos han triunfado. Es la celebración de victoria donde todos los habitantes del cielo brindan alabanza. Todos los santos proclaman la victoria del Dios justo, Su soberanía y Su eterna comunión con Su pueblo. Finalmente, la gran espera ha terminado. Es tiempo de fiesta espiritual.

El gran final, es impresionante, con la gran multitud proclamando que todo pertenece al Señor. Todo tiene que ver con El. Es absolutamente emocionante ver a un gran número de cristianos adorando a Dios con un entusiasmo sincero y vibrante.

  1. La salvación. La liberación total de los redimidos.

Dios creo al hombre y a la mujer para tener una relación de amor con ellos, y desde ese mismo momento, Dios ha deseado llevar a la humanidad por lo bueno y agradable. Pero por causa de la desobediencia, el pecado penetró en la naturaleza humana y la humanidad perdió su conexión con Dios, con lo bueno, justo, agradable y perfecto. Tristemente, las personas son guiadas por sus propios deseos egoístas. El ser humano está atado por las pasiones y deseos pecaminosos que existen en su interior.

Razón por la cual, si depende en su fuerzas, sencillamente, no puede ser cristiano, y no puede superar o vencer el pecado en su vida. ¿Qué quiero decir? Sin la ayuda de Cristo, la persona es incapaz de luchar contra el pecado. En otras palabras, no importa el esfuerzo o exigencia que se ponga, si todo eso no lleva al encuentro con Cristo, nada será fructífero.

Porque en Cristo, no solamente se puede superar el pecado, participar de un nuevo nacimiento, sino también, llegar a ser amigo de Dios. ¿Qué significa esto? Cristo no solamente nos permite acercarnos a Dios y repara el daño causado por el pecado, sino que hace nuevas todas las cosas. Dios nos trata como si nunca hubiéramos pecado.

Pedro dijo en su sermón, en Hechos 4:8-12, “que solo hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, por el cual podamos ser salvos.” Y no es Cesar, ni Júpiter, ni Mahoma, ni Buda.  Ni Buda, ni Mahoma dieron su vida por sus seguidores, e incluso si lo hubieran hecho, ellos no eran “salvadores” calificados, es decir no poseían una vida sin pecado y de infinito valor.

2. La honra.

Señor, valoramos lo que hecho por nosotros. Hoy reconocemos que, sin ti estaríamos perdido. Cuando alguien honra a Dios está dispuesto a obedecerle, respetarlo, y confiar en El.

Hebreos 11:6 dice, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan

Dios le agrada que confiemos en él. Para honrar a Dios, hay que creer que él existe y que sabe bendecir a los que buscan su amistad.

3.  La gloria.

Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a El sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Timoteo 1:17

Aquí está la esencia de la vida del cristiano porque todas las cosas que es capaces de hacer y de ser, encuentran su fuente en Él.

Salmo 19:1-4. “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras.”

La naturaleza muestra que Dios es grande y exaltado. El ser humano se mete en problemas cuando quiere tomar la gloria que solo a Dios pertenece. Es un error apropiarse cualquier obra o mérito y de esa forma jactarse o vanagloriarse.

En esta sección del culto, la multitud en el cielo nos recuerda que, solo a Dios se le debe dar el mérito de cualquier logro terrenal; solo a Él es la gloria y Él es merecedor de nuestra adoración.

La verdad es que “Soli Deo gloria”, significa que ‘Solo a Dios la Gloria’; solo El obra en la salvación del hombre. Solo Él ha diseñado el plan para redimir al hombre y a su creación antes de la fundación del mundo, ejecutado por Cristo y llegando a su conclusión en los Nuevos Cielos y Nueva Tierra donde mora la justicia.

Unámonos a las palabras del Salmista cuando expresa: “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria” (Salmo 115:1)